sábado, 27 de julio de 2013

Raíz de rencores.



 

Malos recuerdos,

negados al camino del olvido,

semilla en las entrañas,

de rencor fétido y podrido,

alimentando alientos fallecidos,

asesino de mente y cuerpo

tras la cortina que ciega la vida,

en la felicidad de su oportunidad.

 

 

Capacidad sin esfuerzo o mentira,

para que la risa jamás destiña.

 

 

Amarga raíz que retorcida creces,

vertebrada de miedo e impotencia aciaga,

repudiando lo que se es,

lo que se pretende ser,

lo que un día se será,

desde la escasa libertad que permite su nacer,

por prohibirse crecer.

 

 

Retorcido sentir el que ata, oprime,

mal invierte y, chasquea dientes.

 

 

No amanece en la corriente del portador que te retiene,

el que siempre se arrepiente,

portador de raíces que duelen,

que gustan recordar,

sacarles sabor desde el hondo paladar,

raíces que jamás florecen,

más allá de lo que permite la propia muerte.