miércoles, 17 de julio de 2013

Entre girasoles.



Inmenso prado amarillo, mecido de sol y la brisa de su suspiro, prado donde camino con brazos extendidos, llenando mis rincones de recuerdos esculpidos.


Entre las hojas del libro, los pétalos de amapola se han fundido, en el reloj de muñeca tu poema ha crecido, parando el tiempo,
reteniendo las manecillas, robándome el aliento.


No me resta la distancia una sola lágrima,
pues libre siento el alma paseando de tu mano, los senderos de antaño, soñando despierto, respirando murmullos de mi silencio.


No me resta el tiempo penas,
cuando aun fresca mi memoria, nos sienta bajo una lluvia de estrellas, amparados en la noche más oscura, donde los girasoles fueron únicos testigos, de las pasiones que esparcimos.