domingo, 28 de julio de 2013

En los limites de la paciencia.


 

Tiemblan los pilares sobre el resentimiento de sus cimientos, solidez minada de tragedias, odios y temores, incertidumbres inyectadas a la grandeza del hombre que hoy se esconde.

 

 

Despierto fuerte, pese las pocas esperanzas,
sabido de las limitaciones que no me dañan, recreo los pesares con lo bueno del alma. Políticas y manías, caminan según rueda la vida, modificándose según la brisa, obligando a compartir sus caprichosas posturas.

 
 

En nuestra mano abierta, el libertinaje de la memez con la que opinamos, palabras que amontona la boca sin saber de ellas más que una sola de sus verdades.

 


Siguen los pilares balanceándose con recortadas realidades, empujados de impertinentes pregones desde los confines, imposición a victimas ignorantes, sabida la inercia mortal, por la que la mente apenas se mueve.