domingo, 21 de julio de 2013

Cuando no estas.






Ante una hoja virgen,

mis manos moldean las palabras,

intentado lograr de ellas,

justicia para el alma.

Se resiste mi existencia,

cuando la mente se aplana,

no quedándome más salida,

me entrego a una espera cotidiana.

 

 

Pasan las horas,

los días y las semanas,

sigue impertérrita en su rutina,

esta mente que no siente,

pasa la vida,

la mía y la del resto,

tras la ventana, su presencia corriendo,

sin querer tropezar en mis lamentos,

brinca ignorándome,

sabida de mi nulo esfuerzo.

 

 

Me empuja de la cama,

la brisa fresca de un reflejo.

Sueño vivo o muerto,

mi cuerpo tiembla de miedo,

mis dedos son sosiego,

mis ojos amantes del tiempo

y, mi espíritu rebelde,

nace ante ti de nuevo.