viernes, 22 de junio de 2018

23/junio/1990





Cuan liebres salvajes seguidas por el galgo,
han pasado veintiocho años
rozándonos la carne y quemando los instantes,
que ahora, quieto, mirando de atrás y hacia adelante,
no cambiaría ni por la ultima gota de sangre.

En esta fecha que para muchos
será un nada, y para mí, siempre será todo.
Vuelvo a llenarme de los sueños que nos hicieran
cuando apenas nos despuntaba la vida,
y en cada orilla pintábamos una noche,
y cada mañana, jugábamos con la lujuria de la que yo,
en tus ojos y por siempre, seré paz y fiebre.

Veintiocho son los años
que hoy celebramos con más nostalgias
que cumplidos milagros,
y con mucho más cariño que falsedades y disgustos
amarrados donde nadie mira y tú y yo,
seguimos siendo  uno.



Felicidades chorbita. 

Sombras.







Revolotean palabras dichas.
Afortunadas escuchadas, 
desdichadas ignoradas, 
remolino de sentimientos donde me encuentro 
cuan sombra sin un reflejo, 
empujado por el más ligero de los vientos.


Caduco eco el de sus letras mortecinas, 
sin lienzos, pintura o indeleble tinta. 
Es la voz roída de dudas 
que se acumulan y sin ser, mueren heridas.
Figuras, apenas figuras,
que ruedan por la cara triste de la vida.


Revolución desordenada 
del sentir cada mañana. 
Sobre la mesa de los silencios, 
agrias son las miradas que se alejan de su calma 
más allá del mentiroso sueño que sostiene la cama.


Enredado en mítines y milagros 
mis pasos se hacen pasado luchando 
como rebelde y despiadado. 
Sangro por ojos y las manos sin dejar de masticar 
este amargor inyectado, 
...justicia y política en una, 
se hacen ridículas películas.


Con la fe por los pies, 
mi sangre se cuece en un infierno 
donde el demonio
de blanco reluciente viste de Chanel, 
cacheando uno por uno a sus decentes invitados 
hasta lograr presentarlos descarnados.











domingo, 17 de junio de 2018

Poemita





Como la exhalación
del que siempre vivió preso.
Mi recuerdo, tan adorado
y tan hacia adentro,
empieza a mentir al cuerpo.
Inocente, cada mañana me alzo
más presente que pasado,
y más de otros que mío propio.

No sabrían mis ojos
decir porque lloran,
ni mi voz, explicar ese llanto
áspero y apagado con el que
cada noche muero
entre los brazos del destierro.

Afortunado, no siempre es estar vivo.
Afortunado, tampoco es forzarse para saberse.

Las caras que me rodean
e intentan agradar,
me llenan de miedo e impotencia
salando mis venas y rompiendo las cuerdas,
que hicieran de mí, persona,
y hoy, me convierten en cualquier cosa.

Los caminos, oscuros y sin señalizar
como el nuevo día que nace
sin querer esperar,
se me plantan delante obligándome
a empujar con esa fuerza que no tengo
y las razones que, nadie sabe
donde quedaran colgadas  o bajo
alguna llave larga y enredada.

Mentirosa memoria aquella
que se dijera y hoy… ¡ahora!
me ata las piernas con frías cadenas de acero
e hilos de voces que llegan desde muy lejos,
sin hacer que vea lo bueno que pueda
quedarme dentro, eso, que dicen y yo,
no creo.


domingo, 10 de junio de 2018

estrofa





...En mi columna de marfil, allá en todo lo alto,
miro ya sin asombro cómo pasan de largo
los que gritan y los que permanecen callados.
Estoy seguro que entre tanto imbécil
podría llegar a encontrarme con los ojos cerrados,
con solo extender la mano.
Sigue sin llegarme la hora, y sigue
sin tocar a la puerta el momento
que haga de mí algo, junto o bajo
aquella tierra fértil, y este hoy inmediato.


jueves, 7 de junio de 2018

Poema





En la dulzura de mi abrazo
cerraste los ojos,
junto mi hombro,
tu aliento fue sollozo y, tu calor,
expiro dejándome solo.

sábado, 26 de mayo de 2018

Poema (todo los derechos revesados, y si, va por ti pedazo de copión)




Son las distancias que se agrían
al olvidar la ternura de la sonrisa
y lo que puede doler la nada,
bañera de los ayeres donde pierde
la esperanza y rinde su ahora la felicidad
de la sinrazón que, cañería abajo, nos dice adiós.

Predican los políticos a viva voz
lo mismo que los sinvergüenzas
y los estúpidos. Lo mismo
que los idiotas y los que queremos creer.
Lo mismo, que los que murieron
emperrados en que su pueblo padeciera
sus sueños y su miedo.

Las distancias se agrian a la misma
velocidad que la sociedad se idiotiza.

No me siento capaz de pasarme por el culo
todo lo que por el culo me pasaba.
Son demasiadas voces, me lo escaldarían,
y no hay nada peor y más incomodo
que andar o sentarse con el culo en carne viva.

Mirando en todas direcciones  creo palpar toda distancia,
y por fin, logro llorar pese a no derramar una sola lágrima.

Escupo rabia porque es tan poco
lo que me queda, que camino descalzo
y sin poder cortarme las uñas
mientras los pobres que se ponen
así mismo nombre,
devoraban manjares y, bajo sus camas,
siguen los orinales de porcelana.

Escupo rabia y creo que incluso odio, porque me siento muy,
muy tonto, al no encontrar verdad en los ojos.











jueves, 10 de mayo de 2018

Mentiras.





Son los que aman locos,
los que odian… ni idea.
Y todos, a la de una y sin mirarnos
a los ojos,
caminaremos los cerros
donde el suelo se lamenta
y el cielo planea.
Sin que rompan los silencios
la paz de la futura muerta,
grité de rabia
o aborrezca de pena.

Eres tú,
siempre tan esbelta,
fuerza de hombres
y pura belleza.
Aliento de inmortales
y tinta muerta.
Eres tú,
porque no hay otra,
el aire que no corre
y de ayeres nace niebla.

Y así, porque así se logra,
quisiera quererte aunque
mi sueño sepa a la mazmorra,
donde mis huesos
del blanco pasen al verde
y quien un día dijo ya no diga.
Cuanta fue la suerte
y cuenta es la mentira,
que todos ocultan
y tan pocos evitan,
para cuan gorrinos,
venirnos arriba.