domingo, 17 de junio de 2018

Poemita





Como la exhalación
del que siempre vivió preso.
Mi recuerdo, tan adorado
y tan hacia adentro,
empieza a mentir al cuerpo.
Inocente, cada mañana me alzo
más presente que pasado,
y más de otros que mío propio.

No sabrían mis ojos
decir porque lloran,
ni mi voz, explicar ese llanto
áspero y apagado con el que
cada noche muero
entre los brazos del destierro.

Afortunado, no siempre es estar vivo.
Afortunado, tampoco es forzarse para saberse.

Las caras que me rodean
e intentan agradar,
me llenan de miedo e impotencia
salando mis venas y rompiendo las cuerdas,
que hicieran de mí, persona,
y hoy, me convierten en cualquier cosa.

Los caminos, oscuros y sin señalizar
como el nuevo día que nace
sin querer esperar,
se me plantan delante obligándome
a empujar con esa fuerza que no tengo
y las razones que, nadie sabe
donde quedaran colgadas  o bajo
alguna llave larga y enredada.

Mentirosa memoria aquella
que se dijera y hoy… ¡ahora!
me ata las piernas con frías cadenas de acero
e hilos de voces que llegan desde muy lejos,
sin hacer que vea lo bueno que pueda
quedarme dentro, eso, que dicen y yo,
no creo.


domingo, 10 de junio de 2018

estrofa





...En mi columna de marfil, allá en todo lo alto,
miro ya sin asombro cómo pasan de largo
los que gritan y los que permanecen callados.
Estoy seguro que entre tanto imbécil
podría llegar a encontrarme con los ojos cerrados,
con solo extender la mano.
Sigue sin llegarme la hora, y sigue
sin tocar a la puerta el momento
que haga de mí algo, junto o bajo
aquella tierra fértil, y este hoy inmediato.


jueves, 7 de junio de 2018

Poema





En la dulzura de mi abrazo
cerraste los ojos,
junto mi hombro,
tu aliento fue sollozo y, tu calor,
expiro dejándome solo.

sábado, 26 de mayo de 2018

Poema (todo los derechos revesados, y si, va por ti pedazo de copión)




Son las distancias que se agrían
al olvidar la ternura de la sonrisa
y lo que puede doler la nada,
bañera de los ayeres donde pierde
la esperanza y rinde su ahora la felicidad
de la sinrazón que, cañería abajo, nos dice adiós.

Predican los políticos a viva voz
lo mismo que los sinvergüenzas
y los estúpidos. Lo mismo
que los idiotas y los que queremos creer.
Lo mismo, que los que murieron
emperrados en que su pueblo padeciera
sus sueños y su miedo.

Las distancias se agrian a la misma
velocidad que la sociedad se idiotiza.

No me siento capaz de pasarme por el culo
todo lo que por el culo me pasaba.
Son demasiadas voces, me lo escaldarían,
y no hay nada peor y más incomodo
que andar o sentarse con el culo en carne viva.

Mirando en todas direcciones  creo palpar toda distancia,
y por fin, logro llorar pese a no derramar una sola lágrima.

Escupo rabia porque es tan poco
lo que me queda, que camino descalzo
y sin poder cortarme las uñas
mientras los pobres que se ponen
así mismo nombre,
devoraban manjares y, bajo sus camas,
siguen los orinales de porcelana.

Escupo rabia y creo que incluso odio, porque me siento muy,
muy tonto, al no encontrar verdad en los ojos.











jueves, 10 de mayo de 2018

Mentiras.





Son los que aman locos,
los que odian… ni idea.
Y todos, a la de una y sin mirarnos
a los ojos,
caminaremos los cerros
donde el suelo se lamenta
y el cielo planea.
Sin que rompan los silencios
la paz de la futura muerta,
grité de rabia
o aborrezca de pena.

Eres tú,
siempre tan esbelta,
fuerza de hombres
y pura belleza.
Aliento de inmortales
y tinta muerta.
Eres tú,
porque no hay otra,
el aire que no corre
y de ayeres nace niebla.

Y así, porque así se logra,
quisiera quererte aunque
mi sueño sepa a la mazmorra,
donde mis huesos
del blanco pasen al verde
y quien un día dijo ya no diga.
Cuanta fue la suerte
y cuenta es la mentira,
que todos ocultan
y tan pocos evitan,
para cuan gorrinos,
venirnos arriba.

sábado, 28 de abril de 2018

Dos peladas



Lejano, casi remoto, 
suena al fondo un murmullo de agua 
para aquellos ojos que no logran ver nada.
Es triste alzarse sin gusto en los labios 
y con sed en la garganta.

Amargo el pozo que se seca 
y la ola sin espuma blanca.

Que la vida es una lo sabemos todos, 
que la muerte llega siempre, 
no sorprende, asusta.

Mil mareas y mil corrientes 
en mi pecho lágrima y en mi vientre entraña, 
arañan, enmudecen y pervierten.
Sin voz en la cara ni ojos en el alma 
los de siempre gritan, insultan y mienten, 
cosechan nombres para recoger intereses.

Cuando se hallaba el mundo en el vértice, 
la brisa se hizo viento y el viento tempestad,
y el remordimiento precipicio y vértigo la humildad,
...la guerra suena a salvación cuando los gritos 
son una sola voz.

Dejemos en paz la vida 
ya que hagamos lo que hagamos, 
seremos enterrados.

sábado, 17 de marzo de 2018

Nueva lectura

Llevaba, desde que me enteré de que salia, con ganas de agarrar el nuevo libro de Gabriel Maria Pérez. Lunas de azabache. Y por fin, ya es mío, lo recogí el pasado jueves y me lo he bebido para, volverlo a empezar. Porque este autor, como tan pocos otros, invita a releer, y releer, y releer. 


La foto de portada dice muchísimo del autor, de su sentir, de su ilusión y honrada personalidad. Agatha, su niña azul, se transforma muy habitualmente en la esencia que da color y vida a su poesía. No todos los que tenemos el duro privilegio de convivir con esos pocos seres tan, tan, tan especiales, que son incapaces de albergar rencor y desconocen la mentira, la pedantería, la envidia y la necesidad. Tenemos el don de expresar nuestro día a día con la elegante  dulzura con que lo hace Gabriel Maria. 

La gente que me conoce sabe de mi gusto por la poesía, digamos, desvergonzada, cruda, tal vez, hasta grosera. Eso es cierto, pero a diferencia de lo que se opina de mí en este aspecto. No solo esa poesía me gusta...vamos, que doy para un poquito más. 

Descubrí a Gabriel hace mucho, tanto, que aún no tenia nada publicado, y como me ha pasado en alguna otra ocasión, pocas para lo que seria de desear, pero en alguna otra, me encantó, porque, pese a lo que se tiende a creer, el tener más o menos libros publicados no nos hace buenos. Yo por ejemplo llevo 10 y sigo siendo la mar de mediocre. 

Pero, como no hay nada mejor que predicar con el ejemplo...



¿Qué, a que empiezo hacerme entender?



El que quiera más, que se lo compre. Que yo, voy a seguir leyendo.