miércoles, 29 de marzo de 2017

Manos descalzas y sin paz.




Cuando te quise buscar,
me dijeron habías huido
con otro dirección al mar,
me sentí como un mamarracho sin bozal,
un gilipollas que dejó perder la oportunidad,
por falta de cojones o falsa honestidad.

Segui tus pasos hacia aquellas saladas aguas
dispuesto de ser preciso, a pelear.
A romperle la cara a ese mamón
que sin saberlo me había hecho llorar,
a pie de esa soledad que nunca había padecido
y nunca quise encontrar.

Pero los caminos al mar son muchos
y pese buscarte como nunca
me creí capaz de buscar,
sólo encontré retazos de recuerdo
en esos otros muchos coños
que el tequila y el limón
me brindo sin obligar a pedir perdón.

Mujeres aquellas que no te llegan al talón,
hicieron presa en mis placeres y digestión.
Cogiéndose a las entrañas sin corazón
con sus frías y sucias uñas de pendón.

Es tarde para encontrarte y es tarde para rezar,
a ese silencio oscuro que nadie echa a faltar.
Es tarde para todo en el fin de mi hoy,
camina mi alma la orilla de esa mar que es angustia
cuando cierro los ojos y en otro siento tu gozo,
y me creo capaz de matar,
con estas manos descalzas y si paz.



Por cobarde.





Si usted señora mía
supiera cuánto la he amado,
se quedaría sin palabras
no lejos de mi mano.


Una vida callando,
sufriendo y mal viviendo.
Al tenerla tan lejos
cuando con estirar el brazo…


Para una vez que me atrevo,
usted no me escucha,
tiene los ojos cerrados,
…para una vez que me atrevo.


Aquellas noches de playa, aquellas,
donde fueron eternas nuestras charlas.
Le mentí, no hubo mujer amada,
más que aquella que me escuchaba.


Por cobarde la perdí,
por cobarde se marchó,
por cobarde no viví,
y por cobarde, en su nicho mi sentir.



lunes, 27 de marzo de 2017

Espacios en el silencio.





Espacios en el silencio me gritan de afuera hacia adentro,
desgarrando la carne y troceando el sentimiento.
Yo quise uno de aquellos abrazos limpios,
de esos sin voz, sin música, sin rendor.
De los que se agarran con tal fuerza al alma,
que hace del adiós un tierno hasta luego y del recuerdo un mundo completo.
Yo quise uno de aquellos abrazos de eternidad y plácido silencio,
de quien fuera amigo y será por siempre genio.







A la memoria de Manuel Vicente Segarra Berenguer.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Una miaja de la novela. El coño de que despertó, y lo hizo con hambre. Que algún día verá la luz.



...Cuando un cuerpo está hecho a lo que está hecho, todo cambio parece el final del mundo. Verse en casa sola con dos niñas, ya casi unas mujercitas que salían y entraban prácticamente sin pedir permiso o dar explicaciones. Y sin el mueble de poco uso pero sí de mantenimiento exhaustivo que Alfonso había sido desde el principio de los tiempos, hacía que la casa se le cayera encima. Ella, que apenas sabía lo que era tiempo para sí misma, se notaba ahora hueca, vacía, perdida.  “¿Qué hacer con tanto rato libre?” pensaba con cierto grado de culpabilidad y tristeza. Menos que lavar, menos que planchar,  menos mierda a restregar (sobre todo de ciertos calzoncillos), menos comida que hacer. E importante, como Alfonso era el que tenía que comer y cenar siempre de horno o fritanga, porque ella y las niñas con cualquier cosilla se apañaban. Muchas veces ni se tenía que pringar en la cocina. Bendiciones que cegada, Esther no veía a lo primero...

viernes, 17 de marzo de 2017

¡Anda ya!





Cada vez que escucho a alguien hablando como si hubiera descubierto en ese momento que la información es poder, me pregunto muy para adentro si el pobre infeliz se cree de verdad que lo de confesarse es para limpiarse los pecados. 

miércoles, 8 de marzo de 2017

Con ganas de reír, incluso cuando esta mal.

Me considero, dentro de mis posibilidades, una persona afortunada por la cantidad y calidad de personas que conozco, muchas de ellas, almas inquietas con una clara necesidad a expresarse sacando lo mucho que bien adentro llevan oculto. De algunas, como Lola Martinez Lorenzo, Fini Alacid o Antonio Pons, ya os he hablado, y hoy, toca el turno a Paco Morell, o como en el mundillo del arte se le conoce. Francis Morell. Un tipo con tanto arte como imaginación, y con un corazón tan grande pese su aspecto de gruñón empedernido, que hasta que no se le conoce con cierta cercanía, uno dice; -¿De qué, ese?, quita, quita-, pero si, de corazón grande, lo que yo les diga. 


Muchos, pero así y todo los menos, le conocen por su faceta como fotógrafo artístico muy dado a los paisajes urbanos y en especial a sus verdaderas herramientas de trabajo. (Sacapuntas, plumillas, lápices...) creando bodegones tan tristes como esperanzadores.


Paco (Francis Morell), es mucho más conocido por sus trabajos a base de carbonilla, algo de pintura e infinidad de horas, que por la fotografía.


Son muchas las exposiciones que lleva hechas, y más los cuadros  e ilustraciones vendidas. Pero hay una cosa de este artista y amigo, que a mí por lo menos, ME-EN-CAN-TA, son esos  cuadernos (más pequeños que un teléfono móvil), que dibuja partiendo de alguna temática. La indiferencia por ejemplo es una de ellas, y que sin imaginación, un gran pulso. Saco y mitad o dos, de horas, y una lupa bien gorda, sería imposible hacer. El muy Cabrón, porque no tiene otra definición, me ha dejado para que vea sus dos últimos cuadernitos. Lo de cabrón lo digo (desde el cariño), porque ahora mismo estoy en el paro y me es imposible hacerme con alguno de ellos, porque en verdad, que son una maravilla, tan única como imposible de exponer por su formato fuera de todo convencionalismo. 


Muchas de las hojas van siempre acompañadas por sus pensamientos, sus inquietudes, su rabia y desespero. 



...hay veces, al igual es que soy raro de narices, que me gustaría estar dentro de esa cabecita suya...


El no quiere verlo, pero para mí por lo menos, tiene mucho de poeta dentro, y como cada uno la poesía la expresa como la expresa. Yo, la escribo, él, la dibuja y colorea. 


En fin, que este hombre, es uno más de esos muchos/as genios/as que en ocasiones no se ven por lo cerca que les tenemos. Otro, que englosa con alguna que otra maravillosa cosilla, mi pequeña colección de afecto.

Para saber más de él:

https://www.facebook.com/Francis-Morell-882272178459264/?fref=ts

sábado, 4 de marzo de 2017

Soy tó orejas.



Mi hija mayor lleva un tiempo diciéndome que me estoy quedando sordo, yo no la creo, para mí, que lo que hace es hablar más bajo de lo normal para joder. Porque sin ir más lejos este mediodía, dos mesas más para allá de donde me hacía el café, dos señoritingas de estas muy estiradas, con trapitos, zapatos y bolsos de marca (si eran imitaciones o no, me la suda), ya saben ¿no? de las que cogen la tostada con dos deditos y los demás se quedan así como para arriba, y aunque el café con leche queme cosa mala, no le soplan por si les sale un perdigonazo de saliva de esos tan poco finos que van más con la clase obrera. Y una decía a la otra, por lo bajito, demostrando que el problema no está en mis orejas. Que ella imaginaba que en aquellas cápsulas iba una especie de tapón de silicona comprimido, y que la cápsula, al contacto con los ácidos gástricos se deshacía liberando el tapón. Por resumir que para eso ya habido bastante con que yo me chupara toda la conversación. Por lo visto, la señora en cuestión tenía unas cagaleras de aquí no te menees y el médico le había mandado unas cápsulas para cortarsela. Y el resultado fue tan brutal, que la buena mujer no se lo explicaba de otro modo que con aquello del tapón a mitad de culo. Puede sonar bestia, pero es así, hasta las damas más finas de vez en cuando no sólo cagan, también lo comentan.