sábado, 22 de febrero de 2014

Asediado de tonterías...




Limpia el agua la culpa
que recatada se esconde en el alma,
la pereza que camufla.
Calma la sed y la ira.
Asediada, fallece de esculpidos embustes
que enriquecen al hombre que no la bebe.


Se evapora la vida,
en la rutina muda y humilde
de una solitaria lágrima,
el suspiro se roba frío y a cuchillo,
como el aullido de la libertad
inocente del lobo furtivo.


Muros y rejas,
encierran erosionadas y en barbecho,
palabras desventuradas.
Aguada la tinta,
incapaz de describirlas.
Paso la llave, cierro pestillos y,
rindió los oídos ante su grito.