jueves, 1 de agosto de 2013

Dispersas.


 

 


 

Dispersas,

se presentan las madrugadas

y se dejan morir los días,

en fila, uno tras otro,

la historia se viste según los ojos.

 

 

Sin faltar el respeto o molestar al resto.

No doy con el motivo

por el que nos hacemos pasar por borregos

de cortito cerebro,

dejándonos robar el caro raciocinio.

 

 

Maduran mis minutos

mortecinos e inconclusos,

en este rebelde interior carente de escrúpulos,

minado de mentiras,

repudiado de iras,

falseado de remordimientos.

 

 

Dispersas,

las horas se hacen días en este bucle oscuro.

Sin sentido,

caminamos como zombis bien avenidos,

en una senda sin suspiros,

sin recuerdos, ni brillo alguno.

 

 

Lejos del inteligente,

me cuesta resolver problemas.

Más distante,

tal cual hace el sabio,

no logro evitarlos.

Ni soy lo uno ni lo contrario.

¿Será por el tiempo que pierdo pensando?