martes, 2 de agosto de 2016

Mi viejo.







Era aún bastante joven
cuando me decía.

Que aquel señor del parque,
el que jugaba con sus hijos en toboganes y columpios.
Aquel, algún día seria yo.

Y yendo la vida como debe ser,
aquel señor del parque,
pasaría a ser un agradable anciano de pelo cano.

Lo siguiente,
…yendo la vida como debe de ser.

Seria convertirme yo
en el anciano de pelo cano mientras aquel afable señor.
Muy posiblemente, llevaría tiempo enterrado.

Hoy, soy ya aquel señor del parque,
y rezo, grito y maldigo, por detener el tiempo junto mío.
No, no por evitar el siguiente pasó.

Quiero detenerlo, por seguir disfrutando
de aquel… mi viejo.







-Escapan a mis manos los sueños que tanto quiero, esos, que bien dentro, aprietan mi pecho como si quisieran hacer daño. Escapan, lo hacen colina abajo, dejando mis huesos desamparados y el alma rota en mil pedazos-