viernes, 26 de agosto de 2016

Caballero legionario.




En sus venas. España,
la transparencia del sudor
y el rojo de la sangre,
que a la muerte de frente no se teme,
si como rezan sus colores,
a la patria y a la madre.
Corazón, alma y aire,
…que poco más se tiene.


Orgullosos hombres sin miedo,
que donde ponen el ojo ponen el infierno.


Otros podrán las lágrimas
y la tierra que les entierre,
mas en su pecho, solo,
el pueblo de sus sienes,
el de sus ojos, su voz,
¡sus entrañas!
Caballero legionario,
acelerados hacia el frente
van tus pasos,
en tus labios el novio de la muerte
y en esa roja sangre, pasión y fe.
Blancos huesos siembra la tierra,
que con o sin cruces sobre la cabeza,
hacen  justicia mil fronteras
y honor, una gran bandera.


Orgullosos hombres sin miedo,
que donde ponen el ojo ponen el infierno.



La historia se escribe con sangre y tinta,
unos en mayúscula, otros en minúscula.
Como minúsculo es el afán de mal pintar
la pasión de una razón,
y el orgullo de vuestra nación.






Este poema encantaba a un amigo que hoy me falta, tanto le agradaba que me pidió permiso para que en la novela que tenía prevista terminar, (Cajas de guerra) meterlo, sino todo, en parte por lo menos. En honor a mi amigo Manolo, á su tiempo, lo cuelgo.