domingo, 26 de enero de 2014

Regresa el otoño.



Regresa el otoño,
naranjas, marrones y castaños,
visten el fantasma nostálgico
de mi reciente pasado.
Cierro ojos al crujir del silencio
que desgarra hojas y pétalos.
Viento difunto, el que en su  presente
arrasa dando al verde muerte.


Regresa el otoño,
monótono en su contorno,
vaciando las playas
donde ahora se expande mi gozo,
descalzo y de su mano,
caminamos entregados a un placentero reposo.


Ante la fría presencia del agua que caduca,
sin espumas,
dudas o excusas,
aprieta su mano contra la mía,
sorprendida de caricias.
Repartiendo huellas,
tras nosotros, rutinaria existencia.


Regresa el otoño
de silencios y aplomo,
momento que decoro de recuerdos.
Sin chinchetas o pegamentos,
nada expongo,
míos los instantes
de una estación impresionante.


La tomo sin sorpresa
y repleto de cariño,
guardada en un tarrito de vidrio,
para que el invierno deje de ella un suspiro.
Suficiente aroma de aquel ratito
donde aun vive el sueño,
de regresar con tigo.