martes, 28 de enero de 2014

Ni penas, ni cuernos. (Canción)



Estoy cansado
de canciones de amor,
donde el machito
siempre queda jodido.
Si no son cuernos,
es porque ella se agoto.
El caso.
que cuando al muchacho
se le está pasando la barraquera,
vuelve a la carga ella.
Moza o pendón,
según casos y color,
para rematar la faena
hundiéndole en la miseria.
Sí… estoy cansado de pamplinas
cantadas donde la pena,
propia o ajena.
¡Sabrá Dios porque coño!
Es lo que hace bailar a la peña.



Yo quiero letras con alegría,
que gusten y den sentido a cada día.
Yo quiero que el gallito no llore
y, si son cuernos lo que esconde,
que sea porque le pone.
No quiero llantos,
quiero canciones,
con historias de tríos poniéndose morados,
de mujeres que no huyen,
de hombres que no asustan.
Quiero bailar con todo lo bueno de la vida.
Un tango bien apretadito
contra la rubia de la esquina.
Paso de letras decoradas por penas.
Agrias, ácidas, absurdas.
No quiero levantarme sin música
y la cara con legañas duras.



Soy de cruz y de risas,
de cervecitas con los amigos,
de tapas que me añadan tocino.
Soy de bailar
pegadito al suspiro que aun hoy,
de momento,
da sentido a lo que siento dentro.
¡Basta de tonterías!
De llorar a moco tendido,
ya está bien de lagrimitas,
de sonarse encogido,
de no ganar para clínex,
que la voz se haga lamento.
Quiero bailar porque me lo pide el cuerpo,
quiero sexo, cervezas
y que una guitarra,
me pinte de color la cara.
Estoy cansado, hasta las narices,
de empalagosas baladas
y cuernos como blanca palangana.