miércoles, 20 de noviembre de 2013

Dictadura de caricias.


 

 

Se puede ser tonto en muchas facetas, oficios, creencias,
se puede ser tonto voluntaria e, involuntariamente.
Son cientos los tontos ricos, miles los pobres,
no existe bascula en la actualidad
que soporte el peso los tontines del famoseo y la farándula.
 
 
En una sociedad que no deja de avanzar en su desarrollo,
siguen creciéndonos los tontos en cualquier lugar,
 en el más insólito rincón.
Llegando incluso, a dirigir empresas,
en casos por desgracia no tan extremos,
hasta naciones enteras.
 
 
Hoy, pasado el siglo veinte,
en España, país democrático, supuestamente hasta libre.
Decide un gobierno mayoritario,
prohibir la libertad de toda opinión y prueba
si esta puede salpicarles de su propia mierda,
protegiendo el abuso e incompetencia de su convulsa tontuna.