domingo, 24 de noviembre de 2013

¿Y la coherencia?


                        


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Divagando
en un espacio cochambroso
de pregones y tachones,
me queda muy claro…

 
Solo hay dos tipos de hombres,
el calzonazos que lo reconoce,
y el que no lo hace.
Insistente y testarudo,
haciéndose  más y más
dueño del ridículo.

 
 
Con dignidad paseo alta la cabeza,
lo tengo claro desde hace mucho,
no por ello me avergüenzo,
sabido como digo,
no escapamos ni uno
a los afines caprichosos del destino.

 
 
Aquel
que nos marcan ellas desde su inicio,
pues nosotros si,
queramos o no,
fuimos pasados por sus coños hace mucho.

 
No mejoran insultos,
agresiones o maldiciones,
la realidad de lo que somos,
hombres de hueso y carne,
cargados de limitaciones
por muy gallito se nos pinten los espolones.

 
 
La felicidad, la sabiduría,
la masculinidad,
nada de esto
se encuentra en esa enfermedad de extremos
a las que llaman machismo o, feminismo,
a las que el orgullo, equivocado,
se coge con pies y manos
por seguir dañando.

 
 
Cada vez que oigo
“Violencia de género”
como humano muero por dentro,
avergonzado al ver hacia donde estamos yendo.
Pese presuponérsenos inteligentes,
no somos más que idiotas disfrazados de peleles.