jueves, 14 de julio de 2016

Predadores.





En las noches sin alma
soy un predador
de diente y garra.
Yo, como todos,
pues no existen las víctimas,
somos lobos de sangre
y hachas con herida,
en esos cuellos desnudos
y muñecas benditas.


Del pubis a los ojos
y del infierno a eso otro,
la gozo con cariño
y odio con fanatismo.
Soy un predador y lo reconozco
al soñarla sobre mi cama,
con los pies en el suelo
y entre mis dientes…su cuello.


He llorado sangre
y vomitado suspiros,
en aquellas muchas noches
de silencio comprado
y oscuros abismos.
Deseo con desprecio
y quiero con miedo
muriendo en cada polvo
para renacer cuan eco.


Tantas noches sin alma
suman mis espaldas,
que me siento culpable
al no ser más que una cama
y mil momentos
donde fallece el silencio,
se pudre el aire
y, ocultamos la barbarie.