lunes, 17 de abril de 2017

Que la verdad, no te impida dar una buena noticia.

Estoy hasta las pelotas (tengo dos, muy erosionadas, pero ahí, ahí están) de que me manipulen como a un idiota. ¡Ojo! a mí, a usted, ¿y a aquel de allá a ca tomar por culo? pos como que también. Si, hasta las pelotas estoy de ver cómo la gente se muerde la lengua para evitar decir lo que se piensa... no sea que aquello que gustaría en decir esté mal visto si no casa con las gilipolleces que se han sacado de la maga cuatro lumbreras que sin tener ni puta idea, se arman de razón y hacen enemigo del resto de opinión. 

Pero como me suda los cojones (son los mismo que las pelotas, ya saben, las erosionadas), y muy mucho, lo que el mundo piense de mí. Yo, seguiré diciendo lo que creo hasta que alguien logre convencerme de que estoy en un error. 

Como ejemplo de lo que digo, aquí os dejo un par de cosillas que demuestran hasta qué punto, se ríen de nosotros, nos encienden la sangre, y nos crean amigos o enemigos según les sale de la punta el pijo. (Esto, el pijo, es lo rosita que cuelga en la puntita de eso más o menos largo que hay entre las pelotas, erosionadas o no) 


Y pinchando en Video, un poquito más de lo que digo.  Y VIDEO