domingo, 14 de febrero de 2016

Donde nada parece y todo queda.




Donde nada parece y todo queda,
encierro la rabia que sin luz la vea,
hace de mi lo que otros quisieran,
y de ellos, una mueca.


Fingir que no se finge,
sonreír cuando no apetece,
llorar donde nadie mira
…¡maldigo la cobardía!


Donde nada parece y todo queda,
encierro bien dentro la pena
que me derriba, con el filo
del silencio y la ira.


A orillas de la mar
o a pie de la montaña,
mi cuerpo y su sangre
de bajo tierra emanan,
como lo haría cualquier día
el sol a la mañana.


Despierto sin saber si vivo o no,
bajo ese techo negro de noches
y mudo de aliento, risas y sueño.


Cuan anillo de madera
al viejo almendro la tierra,
hirieron mis manos lo que no
masticaron las muelas.