jueves, 25 de febrero de 2016

Asi empieza mi proxima novela "Vampiro del alto Aragón"





...Eran en verdad horribles, en lugar de apetecer chuparlos invitaban a ser fumigados. Los pechos no estaban mal, pero sus pezones, idénticos a esas gordas garrapatas que colgaban en ojos y orejas (cuando aún había) a los perros vagabundos, me daban un asco tremendo y, aquella todo era que me los metiera en la boca y se los mordiera.

Siempre me ha costado decir no a las mujeres, por eso en mi niñez era el que siempre hacía los recados a mamá. El caso es que haciendo de tripas corazón se los mordí no sin cierto asquito sea todo dicho, y contra más los mordía, aquella loca más me insistía, creo que si llego a masticarlos con las muelas se me hubiera corrido sin tener que metérsela.

Peor que mejor logre sin ninguna gana echarle un polvo que no creo convenciera a ninguno, a mi por lo menos no lo hizo. La vi cerrar los ojos, me di unos minutos por si acaso, y salí de allí por patas y sin ducharme con la sana intención de no regresar jamás.

Camino a casa no podía quitarme de la cabeza la imagen y sabor de aquellos feos pezones –no vuelvo a tener una cita a ciegas ni de coña- me habré repetido unas cien veces entre su casa y mi ducha...