viernes, 3 de abril de 2015

Un castillo y la luna.


Tras su blanca desnudez,
un castillo y la luna.
La noche para soñar
y el placer del pecar.


Entre sus pechos la ira,
bajo su vientre el poder,
ante las ordenes su perder,
entre mis dientes, sus uñas.


A pies de la voz,
tiembla la carne.
A pies de él,
su collar más fiel.


Con la cabeza baja
atiende al señor,
con la mirada en el suelo,
pide su favor.


Sangre y tiempos,
de él prisioneros.
Un chasquear de dedos,
y sus pezones…muertos.


Tras su blanca desnudez,
un castillo y la luna.
La noche para soñar
y la voluntad, una.




-Un cuarto a oscuras, el balcón abierto, la cortina mecida, la luna el aliento nos enfría y, el castillo. Majestuoso, erguido y sin complejos. Desde sus viejas almenas vigila…postal de vida-