domingo, 12 de abril de 2015

Al paso de los caballos.






Diez jacintos floridos,
fragancia en las venas,
diez jacintos coloridos,
alejan mente y penas.


Bajo un balcón vacio,
las huellas de la alcahueta.
En la calle aplausos y llanto,
adornan a la muerta.


Corrompe el silencio,
entre coronas y lamentos,
corrompe el viento,
entre velas e inciensos.


¡No gritar para adentro,
tontería es guardar nada,
sacar todo el odio,
que no se agrié el alma!


La vida y el luto,
caminan por la orilla,
sin el eco del abrazo,
siguen calle arriba.


La gente se santigua,
perdidas van sus manos,
lo hacen por inercia.
Al paso de los caballos.