jueves, 31 de agosto de 2017

Mundos paralelos.





En el húmedo ardor que viste de miedo el deseo,
extiendo mi saliva sobre su torre de piel caliza.

Derretida, derramada
a la sombra de un universo
de cadenas y halagador encierro,
aúllas pidiendo verlo.


Negro duro, rojo intenso,
bandera de ese, tu cuerpo.
Puño, dedos, nudillos,
ladrones de todo suspiro.

Frente la voz, la mirada,
frente el castigo que te quema y llama.


Loca, desvanecida,
la carne grita por sentirse viva,
frente los ojos y la furia
donde la ira debidamente medida,
hace de dos uno y de uno eternidad.

Lo oigo, lo escucho, es él, tu latente lamento,
escurridizo palpitar que rebate dentro,
para, alto y claro,
entregarse como pasatiempo.

Siente mis letras,
son un delirio sin nombre y sin apellido.
Siente la fuerza con que vuelan sueltas,
libres, decididas, carnívoras.

Demonio entre los demonios,
me adentro en lo que creías tuyo
robándote el alma, el susurro,
el afán de ser, de mí,
aquello que tan solo pedí.