miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sombra muda.




Cuán gotas 
de agua sucia
corrompe 
mi mente el sueño.
Fiel pasado de mi 
recuerdo involuntario,
hoy, desecho repleto 
en la osadía del desprecio.
Y él, el miedo,
se hace tiempo 
y me adopta 
como hermano.


Clama y bulle 
la calle ante 
un silencio inexistente,
ante instantes que no lucen, 
ante oídos sellados,
ante la mirada del amo
y esas lágrimas, 
que mueren en mi mano,
sin saber de la honradez
el valor de su gramo.


En la muda pena 
de mis ojos
grita un alma 
con mil vidas,
sintiendo propias 
esas mentiras
que nos infringen 
demonios y política.
Vientos me empujan 
y vientos me avasallan,
asustan y maltratan,
vientos, que temo 
despojado de esperanza.


Se olvidó del mortal 
la coherencia y su divinidad,
impregnando
de egoísta protagonismo 
cuanto tocamos.

... a diario lo veo,
duerme entre cartones,
ingrata es la imagen 
que de molestias llena miradas,
reflejo hoy callado,
de lo que tras la cortina
espera aguardando.