martes, 13 de octubre de 2015

¿Dígame padre?





¿Dígame padre?
-Preguntaba aquel niño hoy grande-
¿Dígame que quiere? -insistía en sus sueños-
En sus sueños de piel, alma y verso,
aquel niño y sus rezos.



Dígame y no se prive, que aquí me tiene,
¡míreme! hechito un hombre.
Negándose a despertar,
el día y su prisa,
tedio la telaraña de sus sueños respira.



Amargo el sabor de boca,
en mil trozos espaciada la pena,
cada sueño pesadilla despierta
en ese amanecer que no se inmuta.
Más no quiero padre, que nunca me diga.



No se marche, no lo haga aun,
no me deje sin presente
ni sus besos sobre la frente.
No me deje padre ¡se lo pido por favor!
más sin usted, no sabría como amar el sabor.



¿Dígame padre mío? -insistía el niño-
Dígame cuanto quiera al oído,
ese al que nadie presta auxilio, al que yo, entrego los suspiros.
Dígame padre, cual es el camino,
el camino que sigue, el camino.