domingo, 17 de mayo de 2015

Puede que hoy...



Puede que hoy pienses mal de mí,
pero si escupo fuego
es precisamente porque quiero vivir.
No soy yo quien analiza a la gente,
del diccionario apenas se tres palabras,
con manos y hombros hago el resto.
Buscar no busco culpables,
pero me hierve la sangre
cuando veo que no es la misma cárcel
la del admirado poderoso
que la del puto y desgraciado currante.


Quisiera ver que harían muchos jueces
si el culo que a la fuerza abren
fuera suyo, de la hija o hijo.
Me gustaría ver lo que haría
si el cheque que devuelven
le deja sin vacaciones.
Me encantaría ver al político
durmiendo un invierno en la calle,
padeciendo en su carne,
las promesas que no tuvo cojones a cumplir.
Quisiera ver a los banqueros
con los bolsillos vacíos y sin trabajo,
haciendo frente al fantasma del desahucio.
Es tanto lo que me queda por ver,
que cruzo los dedos y deseo
una larga vida de al revés.


No, si escupo fuego
no es porque sea más o menos
hijo puta o cabrón que el resto.
Si escupo fuego, si soy grosero,
es porque no encuentro otro medio
de definir a las cosas tal cual las veo.
Si soy claro, es porque estoy hasta los cojones
de que me tomen por tonto
los desgraciados que nos roban
a dos manos sin necesitarlo.