sábado, 28 de febrero de 2015

Zombis.





No podría herir a cosa hecha,
más son afiladas las palabras
que se acentúan y desechan.
No podría matar con mis manos,
dañar con mi intención,
no me creo en derecho de apuntar con el dedo,
como tampoco de mentirme hacia adentro.



En la claridad de la verdad nacen los enemigos,
que de frente ponen buena cara
y, por la espalda pasan a cuchillo.
No tenemos suficiente memoria,
para que los horrores de la guerra
nos muestren según que caminos,
…no tenemos tiempo, ni capacidad.
No tenemos, la mínima voluntad.



No hay límites en la noche,
ni distancias en la vida,
como no hay muerte que baile sola
o coherente ejemplo de fe.
La libertad, como el sentimiento de culpa
o la flor del almendro,
es efímera en la medida que se hace llamar tiempo.



Amada España
¡Despierta, levanta!
Empuja de ti esa carga,
cierra el corazón, abre la mente.
Del miedo viven seis, siete… ocho tal vez,
el resto, cadáveres de mil impuestos,
somos la fuerza encerrada
que sin luchar una verdad, muere sin matar.