martes, 3 de febrero de 2015

Necio entre los necios.




Son tantos los necios que mi piel en poco tiempo ha soportado,
que ni el mayor aguacero alivia peso.
Yerta se siente la sangre,
la sangre y este obseso presentimiento.
¿Y dime?... ¿Dime porqué lo hiciste?
¿Porqué mentiste allí donde fuiste?
…responde ¿O es miedo después de todo
 aquello que te nubla el rostro?


¿Qué de valor tiene el mentir,
alguien me lo podría decir?
¿Hay alguien? Algún alma que me lo pueda explicar,
… me da que no, que no es tan fácil ser así.
Un puto necio mentiroso que por viejo,
ni la pena vale decirle…
Llamarme cobarde,  pero no es eso,
es lastima lo que me invade por el necio.


Verle solo pese creerse en la cumbre,
¿Habrá peor drama para ese ignorante
que ser conocido por el compañero y el vecino?
Abrí mi pecho, mis manos, mi razón.
Abrí todo cuanto creo se puede abrir
para ayudar sin pedir.
¿Y así me lo pagas?
poniendo en mí palabras que ni caducadas han de servir.


Sí, me has decepcionado,
pero tampoco me has hecho un desgraciado.
Lo siento, aunque te joda, es así.
Animo necio querido, animo, y a por otro de tus llamados “amigos”
cada día son menos y más dispersos.
Pronto, abras de buscarlos en ese cementerio donde seguro
te esperan sus huesos, sus manos abiertas, su calaveras sucias
y la boca bien abierta para rematarse de la risa.