sábado, 14 de diciembre de 2013

La mirada de José Manuel.





Siempre de despistó su mirada, treinta años de amistad y nunca fui capaz de sincerarme en verdad como para preguntarle cuál era su ojo bueno, el que tenia que mirar cuando hablábamos, con el cual saber si me miraba a mi o estaba pasando.


Hasta con el camaleón de mi hijo lo tengo más claro, y el día que me lo llevé de caza para averiguarlo de forma sutil y disimulada, me salió caro teniendo bastante con evitar sus disparos entre alaridos lejanos.


No siempre es fácil clarar las cosillas que parecen simples. ¿Como explicarle tras todos estos años?... lo mejor es seguir callado evitando mirarlo para no despistarnos.