domingo, 27 de diciembre de 2015

La pulsera de Pandora.



Mi hija mayor hace mucho que no escribe cartas a los reyes magos, ni al gordito del pijama de felpa  rojo, pero como de todos es sabido, la ilusión no se pierde con la edad, tan solo se disimula o se reprime, pero perderse, no se pierde. 

En casa sabemos lo que le gusta pues no ha dejado de ser nuestra niñita, así que antes de que se nos echara encima nochebuena nos fuimos su madre y yo al pequeño chiringuito que Pandora tiene en el Corte Inglés de Elche (Alicante) donde siempre hemos acudido a comprarle algo de esta marca (PANDORA) 

La primera vez que lo hicimos había dos señoritas atendiendo y tres personas comprando, contando a las que ya despachaban, y se nos pidió que sacaramos número por si de golpe venía más gente, llevar un orden. Algo que me pareció de lo más coherente, así que saque número, y por eso mismo este año fuimos derechos a él hasta que la dependienta, una moza de pelo liso y moreno, ojos claros y grandes, y  con tan poca chicha como gracia para atender a los clientes. Me mira de muy malas formas y me pide que no saque número diendo, a la vez que miraba en derredor suyo -si te das cuenta, no hay mucha gente, así que no hay que sacar número, vas detrás de ellos- y me señala a una señora con su hija. 

Ese -si te das cuenta- a la vez que mira en todas direcciones, me ha sabido a "¿eres tonto o prácticas?" aparte que lo de tutearme así, por las buenas... y no estoy loco, a mi mujer también le ha jodido la cosa, y bastante. 

Nos hemos callado muy discretos y hemos guardado turno, no sin dejar de preguntarnos si es que tal vez el ir de diario, con esos pelos algo de aquella manera y encima yo sin afeitar, podrían tener la culpa. La plebe es la plebe y la delgadita moza que atendía iba muy de princesita...si, puede que sea eso, pero al escucharla hablar poco después a la señora con la hija (más arregladas que íbamos yo y la mujer) nos hemos dado cuenta que no, que nuestras pintas no tenían mucho que ver, la niña es estúpida si o también -que se le va hacer- ha dicho la mujer, pero yo no soy de resignarme así, a las buenas, pues como yo estoy cara al publico y trato a la gente como me gusta que a mi se me trate...

Cuando por fin nos ha tocado, y siempre desde la mayor educación, he corregido a la moza deshuesada de ojos grandes y claros. Le he explicado, aunque no tenía el porque, porque he ido a sacar directamente número -asi me lo pedisteis el año pasado habiendo puede que menos gente de la que tiene ahora-

La niña de ojos claros ha torcido el morro, por lo visto no le agrada que le digan nada, y eso que aun no he terminado. -Yo no me puedo acordar de todas las caras- responde, como si a mi que se acuerde de mi cara... en fin.

-A ver, a ver, que a mi que te acuerdes de mi cara... como que me da igual, yo de la tuya tampoco me acuerdo y no pasa ná. No es ese el tema, lo que trato de decirte, si me permites. Es que ese "si te das cuenta" mirando para todos los lados, esta muy mal. Con haberme dicho "no saque usted número que va con la vez" sobraba.

La moza falta de peso (para mi gusto claro) sigue torciendo el morrito y su gesto de cara, como las ganas en atendernos, se hace más desagradable, frío y distante, al punto que cuando pagamos y ya nos íbamos. Su, hasta luego, ha sido como un claro -iros a tomar por el culo-

A nuestra niña le gusta esta marca (PANDORA) y me alegro, pero de ahora y en adelante, mientras no haya otra tienda de Pandora en Elche, me parece que en casa se le regalaran otras cosas, porque hay otras cosas chulas en la vida y no veo porque tendría que aguantar a una niñata desagradable y tonta... e insisto, me mordí, y mucho, pero mucho mucho la lengua, no puse ni queja, y todo porque la mujer me dijo -no sea que la tiren a la calle- y se que eso no hubiera ocurrido, aunque sinceramente, no me hubiera quitado el sueño, y menos hoy, con las calles llenas de gentes plagadas de ilusión y gana por tener oportunidades como la que esa señorita sin educación tiene y desaprovecha.