viernes, 25 de diciembre de 2015

La niña que comía mariposas.



Hace de ello ya unos años, conocí en una web de esas muchas que hay literarias donde aficionados a las letras, unos con más nombre y desenvoltura que otros, pero todos enamorados de lo mismo, cuelgan sus trabajos. A una gran poeta que bajo el seudónimo de Albasilencio publicaba sus poemas. Su nombre real es María Dolors Carrillo Sánchez, autora del más que recomendado poemario "Deja de labrar silencios". Maria Dolors contacto conmigo porque quería regalarme un ejemplar de su último libro ¡Woow! y dedicado. con lo caninos que andamos por casa desde hace ya demasiado tiempo, miren ustedes por donde, si he tenido regalo de navidad. No se si Dios existe, pero María Dolors Carrillo Sánchez, ya les digo yo que si. 



Soy de leer despacio, a muchos pocos... me ha sido imposible, literalmente me he bebido su libro, que para mi sorpresa no era de poesía, sino su primera novela. Y qué novela señores míos, que novela. Su narración no deja indiferente a nadie, con ella y por igual logra hacer sentir pena, que rabia o nostalgia, y con su sencilla e inagotable ironía, también me ha sacado muchas sonrisas. Es un libro con alma, con carácter propio, una lectura de las que deja esa seguridad que no será la última.



Les dejo un trocito.



-Milagros, escúchame bien- pontifica la mujer antes de marcharse -vas a ver cómo se pone tu marido, como un pincel, y ya puedes ir sacandote las bragas, que te lo digo yo. Con Dios mujer ¡ea!



La Milagros la mira perpleja "¿Por qué le dice eso?" se pregunta. De todas formas no le hace demasiado caso. Entre otras cosas, porque ella no viste bragas. le gusta mearse donde le apetece.



Al cabo de unos días, la Milagros supo que la Juana, al parecer, también hacia milagros, porque el estado en que estaba su marido, con unas fiebres de aúpa, y una verga más erecta que una estaca,era a todas luces un milagro, o una pesadilla, o una maldición, como opinaba la Milagros, cansada de tanto acudir a la habitación a atender a su marido y no precisamente de las fiebres...



Lo dicho, un trocito de lo mucho bueno que hay entre sus páginas, en este ejemplo para sacar una sonrisa, en otros para llenaros de angustia, rabia, lágrimas. ¡Bravo Maria Dolors! magnífica lectura, maravillosas descripciones, un gran regalo amiga mia... y ello, pese la envidia cochina que me da reconocer que jamás seré capaz de escribir así de bien.