miércoles, 17 de junio de 2015

Madres de la plaza de mayo.




Imposible sin exagerar,
saber el peso en lágrimas perdidas
por esas madres, todas ellas
castigadas por la inmundicia
intolerante, ignorante y detestable.


No creo posible que bajo sus piernas
pueda esconderse más pena,
ni más rabia entre las grietas de la tierra.


En la plaza de todos los mayos
su grito no entiende de fronteras.
Vanas se hacen las plegarias,
…los desaparecidos no regresan,
pero sus memorias intactas
se alimentan de esas muchas almas
que con anhelo, les aguardan.


Eternas las madres del ayer y de mañana,
que cuan eco de la mariposa,
tímida y discreta, sencilla hacen la vida
con su esperanza bien vestida.


Destacan sus pañuelos blancos
sobre la mentira del olvido,
sobre el miedo y su presidio,
sobre la amargura del vacío.
Admirable es,
la lucha de tan grandes mujeres,
la voz que sostienen,
el aire que las envuelve.
Admirable es,
su llanto incorruptible.



A los millones de desaparecidos que aun hoy, encierra el olvido.