domingo, 26 de junio de 2016

Realidades.




Tierras conquistadas
bajo mis piernas prisioneras,
sorben sangre
de la voz y la barbarie.
Capitanes, sargentos,
soldados, pintores y poetas.
Perdieron almas,
lágrimas y madres
por hacer libre
el cuerpo y su recuerdo.
Ecos, de lo que ya no somos
vendidos ante lo cómodo.




Mis ganas, eternas y extremas, 
podridas por la inyectada desidia,
no piden hoy venganza. Se conforman con menos de una vida,
con apenas un pestañeo, con el simple hecho,
de no ser un necio.