martes, 31 de mayo de 2016

Ainssss señor, señor...



He sido toda la vida, o eso creo, de la opinión que si todo el mundo fuera igual o pensara lo mismo, nos aburrimos como ostras o mejillones. Partiendo de aquí jejejeje hombreeeeee es que hay casos y casos.

Yo, como todos, tengo muchos de esos "amigos" que más que "amigos" son conocidos de una etapa concreta de nuestra vida. Recientemente me he encontrado con Bartolomé, fue uno de ellos hace así como 20 años, cuando no más. El caso es que Bartolomé siempre fue un poco muy de precisar llamar la atención, de sentirse la estrella de lo que fuera. Le había perdido el hilo, pero ¡che! igualito igualito. 

A Bartolomé el mundo más allá de sus dos metros cuadrados nunca le importó demasiado ¡que coño demasiado! nunca le importó un carajo. Así que cuando el otro día me lo cruce, hable con él, me pidió amistad en facebook y vi que tal cual hablaba publicaba, Directamente flipe, eso sí, en blanco y negro. 

El caso es que lleva parado bastante tiempo y como otros muchos, se ha subido al carro de los partidos políticos emergentes a ver si... y por lo visto, para destacar en sus filas y tener la posibilidad de vivir del cuento (ya he comentado que no ha cambiado), hay que ser el más radical, el que más se hace de notar, el que más grita y ensancha la boca.

Como ya he dicho, a Bartolomé los problemas de los demás siempre se la trajeron al pairo, y cuando digo los demas, me refiero a los de al lado, familia, "amigos" y vecinos. ¿Para qué decir del resto de España o de más largo? ¡pues eh!, ahora anda todo el día hablando de lo bien que se vive en Venezuela (dudo que sepa a qué continente pertenece, pero insiste en que se vive de cine porque así lo dicen sus "líderes"). Yo tampoco he estado en Venezuela, pero tengo muchos amigos y conocidos de allí, y están aquí porque allí, desgraciadamente, les es imposible vivir. 

Explique a Bartolomé que por gusto nadie deja su tierra, su familia, sus amistades, y que para hablar de algo. (Siempre según mi punto de vista), hay que contrastar opiniones y hablar con los que saben de primera mano cuál es la realidad porque de una u otra manera la han padecido, ya que aqui, segun lo que cada uno quiera creerse, tenemos videos contando la milonga de una u otra manera. Su respuesta fue rotunda. -No sabes de lo que hablas-...como me acordé en ese momento de esas sabias palabras que dicen que la ignorancia comienza en aquel que presume justo de lo contrario.

Cuando ante la lógica (que solo hay una se diga lo que se diga) el mejor y único argumento es decir al otro que no sabe de lo que habla... para hacérselo mirar ¿verdad?

La verdad es que en este caso, el de Bartolomé, no me sorprendió mucho la actitud ya que como he adelantado, no ha evolucionado demasiado desde cuando eramos crios. Para mí, Bartolomé tan solo ve y busca una oportunidad para subirse al carro, pues de un color u del otro (Insisto, es mí opinión) la gran mayoría de los que llegan a la política lo hacen para vivir del cuento, no porque les importa una mierda el bienestar del resto. E por ello, que los unos y los otros, cuando cogen asiento, lo primerito es subirse el sueldo, y luego, ya si eso, a lo mejor miran que hace falta al pueblo. 

Como tengo momentos de una profundidad que asusta, me he preguntado a mí mismo si yo en su situación haría lo propio. Lo he meditado unos segundos. Primero, porque por lo menos en el tema Venezuela no estoy de acuerdo con él... o bueno, con su "líder", porque se que a él se la trae al fresco y solo dice lo que sabe que otros quieren oírle, y segundo. Porque a diferencia de Bartolomé, a mi el teatro me gusta desde el patio de butacas, nunca representarlo. 

Para definirse políticamente de un lado o del otro por cojones se tiene que estar dispuesto a perder un trozo del alma, pues es imposible estar al 100% de acuerdo en todo incluso con aquellos más afines. Y seguro que en los de enfrente, los que según siglas piensan distinto a nosotros, encontramos cosas buenas (otra cosa es que no queramos verlas) así que si, para definirse como lo esto u lo otro hay que restar parte de lo que somos. Y a mi entero me gusta como estoy, aunque me da que asi, jamas llegue a concejal.