miércoles, 28 de enero de 2015

Mi aliento.





Reptando las sombras.
Inadvertidas las almas,
murmullan a esa muerte que sigue callada.
…En el frío vacio de sus ojos,
anida la pena su noche más larga.


Y no doy con ella,
mi última lágrima,
robada a pasados
que nada se han guardado.
Nubes negras sobre mis ansias,
de vientos e iras prisioneras.


En la más silenciosa soledad,
mudan los recuerdos la carne y la voluntad.
Allí, me siento fresco y entero,
pero es eso, recuerdo,
lo que hoy me arranca el aliento.