viernes, 3 de octubre de 2014

Politicuchos.




Dicen que no todos son iguales,
que generalizar es extremo y malo.
Dicen tanto y tanto que han quebrado mi sueño alado,
pues después de escucharos
solo mastico el fango de vuestro embuste y engaño.
Jamás firman ante notario,
y al hacer lo contrario a lo prometido,
culpan al del otro lado.


Que se los quede otro,
yo no quiero ni uno solo,
 la evolución de político a parásito me desborda de asco.
Podréis seguir riendo,
viviendo como la ostia, como Dios…
yo, prefiero morir con mi horada palabra
a sonreíros de cara.


Con los huevos por corbata
abro el periódico cada mañana.
Con los huevos allí arriba,
me trago los artículos de sucesos y economía.
Con esa áspera sensación
trago y trago espesa y blanquecina saliva,
la misma, que no alivia mi ira.


-Cuanto hijo de puta haciendo de predicador-
 Susurra la conciencia y grita mi boca.
Seguimos masticando su mierda,
creyéndonos sus cuentos, nos dejamos aplastar por sus dedos.
Pese todo, callamos lo que pensamos y somos
dando por bueno lo que jamas sera más que sueño.