martes, 7 de agosto de 2018

Hoy, no.





No estoy por la labor de rezar
a ninguno de esos absurdos dioses sin escrúpulos,
ni lo estoy por recibir ordenes
que digan a quien tengo que asesinar,
a quien querer o a quien odiar.
Hoy, no estoy por la labor de mear
dentro del viejo y sucio orinal
que alguien señala con una amplia sonrisa
y mil promesas, que como el corzo,
recorren los más altos peñascos en parajes
que sólo vemos por medio de documentales.

Hoy, pues como que no me sale de la gana,
ni me sale de los santísimos cojones,
hacer lo que se me dice es coherente, humano y bueno,
aquello, que todos esperan hagamos por el bien de nadie.

Sin buena sombra que me cobije
y escupiendo contra el aire, hoy,
he decidido ser tan cruel como sin duda sincero,
dé, o no miedo. Hoy, callare o gritare,
pero porque yo lo quiero,
y no por evitar ser señalado por todos esos dedos,
a los que ni conozco, ni pedí consejo.





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