miércoles, 15 de febrero de 2017

Trocito del relato. "Bendita soledad"



...Aquello tenía su punto, pero para un ratico, cuando llevábamos así un cuarto de hora empezaba a plantearme poner la televisión a ver cómo iba el partido. Por fin, dejó la copa en la mesa y se me subió encima metiéndome las tetas, incluida la torcida, a mitad de jeta. Aquel inesperado cambio volvió hacer que me centrara en el tema y me olvidará los resultados en la copa del rey. Con su mano izquierda llevo la polla a su coño y se dejó caer encima de ella como si se lanzara en bomba a una piscina, obligándole a tragar aire y cagarme muy para adentro en su puta madre. Fue en aquel momento cuando empecé a plantearme si no estaría un poco…no sé, ¿zumbada? "A la mierda" pensé, había ido a follar y sin follar no me iba a ir, así pues, qué más daría si la chica tenía alguna manía o delicadeza un tanto rústica.

Aceleró tanto que su ombligo parecía estar dentro de una lavadora centrifugando, se corrió, y de qué manera, en la vida he escuchado gritar tanto y tan alto. -Veremos si cuando me marche no están todos los vecinos afuera esperando para aplaudirme- le dije, pero no estaba ella como para oírme...