martes, 2 de septiembre de 2014

Borregos, borregos, borregos...




En mi mente,
un imaginario dedo traza círculos.
Los hay azules, rojos y, también negros.
En su interior, más y más borregos.


-¿Porqué, porqué de todo esto?- Pregunto a mi cerebro.


No hay respuesta,
 mientras siguen multiplicandose aquellos esponjosos bichos…
y no, no trato de dormirme.
¡Aunque tal vez!
Sea de eso lo que trata esto.