miércoles, 13 de julio de 2016

Lobos y borregos.




A lomos de una pesadilla
cabalgo sobre infernales hogueras,
los asfaltos se pulen bajo las suelas,
la ira decora palabras
acentuadas de rabia,
consejeras revolucionarias,
de lo que se omite por sensata esperanza.


Corruptela de cuentas,
Suiza,
paraíso europeo de jubilaciones con sosiego.
Nunca es bastante,
nunca hay de sobra,
avaricia para cien vidas que hubieran.
Propia se hace
de rutina sangre, de mentira razones,
de vergüenzas sus cojones.


Y me pides paciencia,
fe, creer, confiar.
Y me vuelves a pedir,
esfuerzo, sacrificio, voluntad.
Pero tú, vosotros,
os alejáis de la calamidad que os empeña la realidad,
harto, asqueado, dolido,
os escupo y,
una y otra vez,
me regresa calentito.


Se predica sin ejemplo
con más poder y soberbia
que la del propio Cristo,
apretáis y ahogáis,
nos avocáis al vacío.
Carne y hueso,
son el porcentaje del latido.
Nada, mientras ciertos bolsillos
se alejan del sufrimiento con miedo,
que muchos sentimos,
muy,
muy adentro.


domingo, 10 de julio de 2016

Sombra muda.





Cuan gotas de agua sucia
corrompe mi mente un sueño.
Y la carne, este despiadado presente.
Fiel pasado de un recuerdo involuntario,
hoy, desechos repletos por la osadía del desprecio.
...¿Y el miedo? ¡ay el miedo! 
me hace tiempo y hermano.


Clama y bulle la calle ante un silencio inexistente,
a instantes que no lucen, a oídos sellados,
a la mirada del amo,
a esas lágrimas, que mueren en mi mano
sin saber de la honradez.
El valor de un gramo.


En la muda pena de mis ojos
grita un alma de mil vidas,
sintiendo propias esas mentiras
que nos infringen demonios y política.
Vientos me empujan y avasallan,
me asustan y maltratan.
Vientos que odio despojado de esperanza.


A diario lo veo,
duerme entre cartones,
ingrata imagen que de molestias llena la mirada.
Reflejo callado de lo que tras la cortina
nos espera aguardando en aquel presente
que duele por tan cercano.







sábado, 9 de julio de 2016

Cosas mias.



Encerradas al fondo de ese armario en el que nadie busca,
las noches se retuercen en la espesura de su silencio,
las veo por el ojo de la cerradura donde nunca hubo llave.
Callado, las observo, no quiero despertarlas,
adoro sentirlas en su libertad controlada.
Son como gitanas guapas y bravas cuando suena la guitarra,
idénticas, a la tierra cuando se empapa.

Al fin.




En la resta que suma,
restablezco de manera continua
la búsqueda de aquella persona.
Ignorante, diferente,
defendiendo cosas muy distintas
a las que hoy palpitan en una.


Fugaces sombras,
burlones reflejos,
enmudecido gritar en mi pellejo.
Ira y rabia
me flagelan por dentro
corrompiendo mis contadas lágrimas,
encerrando toda palabra,
desgarrando mi cuello con avaricia y saña.


Sobre el susurro y el viento,
soy solo,
lamento madurado de tiempo,
ideales perdidos
por la lógica y el común sentido.
A mitad del camino,
al fin,
me encuentro sentido.


jueves, 7 de julio de 2016

Me pido ser, no mujer.





En otra vida volvería a ser hombre, y no porque de lo contrario y sin duda, sería muy muy lesbiana. A mí el gusto sexual de cada uno, pues eso, de cada uno es. Volvería a ser hombre (de poder escoger) porque soy demasiado cobarde y cagón como para ser mujer.

martes, 5 de julio de 2016

Sabia naturaleza.




...cuan sabia no será la naturaleza, que nos roba la vista al tiempo que nos crecen las orejas, ciertos y desagradables pelos. Y las arrugas, propias y de la pareja, terminan por robarnos esas diminutas y siempre mudas alegrías, que con firmeza y bajo llave, nos guardo la esperanza para quien sabe...

Eterna y viva.




Con la alegría correteando tus venas,
eterna y viva, tu sonrisa siempre risueña.
Bebo de tus ojos, esos,
que sin hablar me lo gritan todo
sin dejar secretos al fondo de un pozo.


Quererte se me hace poco
cuando cada noche tus sueños arropo,
y pienso, y rió, y también lloro.
Al abrir mis párpados al gozo que son para mí,
la locura de tus ojos… de tus ojos, y mi asombro.


No hay día sin noche, como no hay futuro sin ti.
Algún día espero morir como viví,
amando lo que soy por mi capacidad de quererte así.
Hombre afortunado, en cuerpo, en alma,
a lomos de la noche y brazos de la mañana.


En ese bonito lunar que la propia luna ha bautizado,
mi sol y mi sangre, en secreto se han bañado
con los azucares de mil pasados.
Y cada amanecer entre mis dedos,
presentes y milagro sueldan a tu lado.


Va tan deprisa la vida
que me siento perdido al mirarte cada día.
Se me encoge el pecho y gruñe su recuerdo
al notar cómo crece y crece tu cuerpo
sin poder congelar el tiempo.


¡Mi pequeña!
Crezca cuanto crezca, se distancia cuanto quiera.
Mi pequeña por siempre en el aliento de las venas,
barco a la deriva entre el sol y la luna
que son sus ojos y son su muda.


Aladas mariposas de colores,
son las fotografías que acumulan los rincones,
los de casa, y esos otros del corazón,
que un día de estos, mirando para adentro,
reviviré con anhelo y desesperación.


No, no quiero pensar en mañana,
hoy, solo quiero abrazarte, besarte,
impregnarme de tu olor,
quererte tanto como pueda, en esta locura que apenas comprendo.
Hoy, solo quiero vivir, hacerlo en la realidad de tu sentir.


Sin ojos en mi cara, ni tiempo a mi espalda,
grito orgulloso a la vida y a la parca.
Escuchando tu risa,
¡por fin! se que por algo valió la pena vivir,
mi tiempo y mi rutina, son un todo por ti.


En tu pechito de hilo,
un corazón de oro, diamantes y rubíes,
hacen de mi noche y su rota mañana
el seco latido que me levanta.
En tu pechito de oro…amor y ganas, en infinitos me abrazan.


Soy pecador pese no ser malo,
un vulgar mortal de tantos, alguien,
que amó y se sintió amado,
entre la sonrisa de tus labios y la calidez de tu abrazo.
Gracias por ser en mí, presente de vida y sentir.


 Feliz doce cumpleaños Ana.