miércoles, 27 de septiembre de 2017
domingo, 24 de septiembre de 2017
En una gran nada.
Alrededor de una historia
mil veces trasteada
sigue errando la memoria.
Comienza a mentir e insinuarse
cambiando colores por lágrimas
y risas por sueños ya sin esperanza.
En un vacío de calor tardío,
mis venas de lamentos, auxilio.
Desgarran calles, derrocan paredes,
plantan bosques, moldean nubes,
gritan aires y mueren de silencios
alrededor de lo que sin memoria, siento.
Tantas veces trasteada,
no logran diferenciarse de aquellas otras
manchadas con la ira dibujada
de esas muchas palabras,
que no sin aclamarlas,
se desvanecieron en una gran nada.
viernes, 22 de septiembre de 2017
Fragmento de la novela, De naturaleza tocapelotas.
-Sr. Miralles- dicen a
mi espalda a la vez que me tocan el hombro.
Al girarme, me inunda
una enorme alegría, allí estaba Manolo. Pero sólo para amigos, familia y cierto
nivel de conocidos, para el resto. D. Manuel.
-¡¡Coñoooooo!! Qué
alegría Manolo- le respondo con un fuerte apretón de manos, como deben ser.
Manolo es un joven de
poco más de cincuenta y cinco años, conocido director de teatro y escritor. Un
buen novelista histórico, de aventuras y despiadadas batallas. Crítico, ácido,
sincero, mordiente y, cómo no, un tanto pícaro si hay damas en las
proximidades. De café solo, fuerte, negro como su tabaco, el clásico Ducados de
paquete blando. Hombre de pluma y pequeña letra, tan vivaz como despierta,
alguien con quien charlando no pasan las horas.
-¿Un café?- pregunta
con esa sonrisa tan suya, tan característica, esa que bajo su cano bigote de
mosquetero se esconde traviesa.
-¿Qué han pasado? ¿Dos
segundos? Ya me parecía a mí que estabas tardando mucho- respondo, pues la
verdad, la última vez que le vi, antes de las buenas tardes fue lo de“¿un cafetito?” Jejeje… que tío más duro, yo con
tanto café estaría subiéndome por las paredes.
En una de tantas
terrazas que explotan con el buen tiempo las cafeterías, nos sentamos a charlar
un rato, al fin y al cabo, llevaba sin verle mucho tiempo y, una horita no creo
haga a nadie daño. Conversamos sobre cómo nos va la vida, de la crisis, la
incompetencia absoluta de los gobiernos y, su último libro. Aún no hemos
acabado con el café cuando somos prácticamente avasallados por un rumano con
muletas y andares complicados. -Una limosna para comer- nos dice con la mano
extendida y tirando más saliva de la que precisa un octogenario sin muelas para
liquidarse una bolsita de garbanzos torrados.
-Anda, tira y tira-
contesta Manolo con la mano extendida y sonriendo con los ojos entornados. El
rumano le mira, se sonríe, y se pierde entre las mesas vecinas.
-¿Lo conoces?- pregunto
a Manolo sin dejar de mirar lo complicado de los movimientos que lleva el
rumano.
-Es vecino.
-¡No jodas!
-Sí Ramón sí, vecino,
el de arriba para mi desgracia, me los ha metido una ONG de esas tan
preocupadas ¡Ojo! por los pelanas de afuera, los pelanas de España se la pelan.
Mi pelanas en concreto vive con otros doce, entre primos, hermanos y cuñado. Y
gracias a que son familia, ya que se arrean unas hostias a diario, que no
quiero imaginar si no se conocieran de nada, cómo terminaría aquello. Cualquier
día me caen encima ¡qué golpetazos!- responde cabizbajo. Lo comprendo, nadie
querría aquellos por vecinos, y no, no soy racista, tan solo sincero.
-Ahí tienes al tío, con
muletas, menudo cara dura, cuando quiere corre que se las pela- insiste Manolo.
-¿Con las muletas?
-Sí, pero al hombro.
domingo, 17 de septiembre de 2017
¿La vida?
La vida.
Es la suma de sensaciones en la resta de los días. Son imagenes, olores, palabras, colores, sonidos. Es la música, la profundidad del suspiro, el desahogo de una lágrima o, la magia de aquellos ojos que en su silencio habla.
La vida, es el todo que siempre termina.
Del poemario Ecos, de JMD ediciones.
jueves, 31 de agosto de 2017
Mundos paralelos.
En el húmedo ardor
que viste de miedo el deseo,
extiendo mi saliva sobre
su torre de piel caliza.
Derretida, derramada
a la sombra de un
universo
de cadenas y
halagador encierro,
aúllas pidiendo
verlo.
Negro duro, rojo
intenso,
bandera de ese, tu
cuerpo.
Puño, dedos,
nudillos,
ladrones de todo
suspiro.
Frente la voz, la
mirada,
frente el castigo que
te quema y llama.
Loca, desvanecida,
la carne grita por
sentirse viva,
frente los ojos y la
furia
donde la ira debidamente
medida,
hace de dos uno y de uno eternidad.
Lo oigo, lo escucho,
es él, tu latente lamento,
escurridizo palpitar
que rebate dentro,
para, alto y claro,
entregarse como
pasatiempo.
Siente mis letras,
son un delirio sin
nombre y sin apellido.
Siente la fuerza con
que vuelan sueltas,
libres, decididas, carnívoras.
Demonio entre los demonios,
me adentro en lo que
creías tuyo
robándote el alma, el
susurro,
el afán de ser, de mí,
aquello que tan solo pedí.
martes, 29 de agosto de 2017
Plegaria.
Poema del libro "Apuntes y recuerdos del alma" de editorial Portilla 2012.
Pegado con fuerza,
mejilla con mejilla.
Nace en mí una lágrima huida,
mientras ella me mima, me colma de besos y piropos.
De tan dulzura sus caricias,
que mi corazón revienta llenando la habitación de excusas.
Todos a su alrededor,
queriendo pensar en lo mejor.
Como siempre, Nochebuena o no,
es nuestra estrella, el resplandor de unión
con el que hermanos y padres
damos todos los días gracias al Señor.
Sirvan estas humildes letras de plegaria,
para seguir padeciendo de su amor, ya que sin él,
se me escapa el alma rasgando mi interior,
sin filo frío, sin nada más,
que el peor dolor.
Este poema esta dedicado a mi hermana Sonia, tras uno de esos sustos que muy de vez en cuando, parece que si o también, tocan en suerte sufrir.
jueves, 24 de agosto de 2017
Cosas mías.
Cada dia me ruborizo más, y no es vergüenza, si no, pena con una alta dosis de rabia, sobre todo, cuando escucho a tanto idiota presumir de tolerante, pero, en cuanto les rebates algo y no tienen por donde salir, el lugar de pensar que tal vez, a lo mejor, es porque no llevan la razón. Lo que diría mucho de ellos y de la capacidad de la especie humana en sí, empiezan a chillar e incluso insultar, tachando al de enfrente de todo lo feo que su pobre mente es capaz de recordar con la sangre por las nubes y su escaso manejo del seso.
Me han llamado tanto y tan alto por ser como soy, claro. Que a lo mejor, es que me he acostumbrado y, e por ello, que me importe una mierda el opinar del resto, al que siempre respecto, estén o no equivocados según mi parecer, ya que si todos fuéramos iguales, me consta, este mundo seria demasiado aburrido. Mi faceta como escritor, podrá gustar más o hacerlo de menos a nada en absoluto, pero, seguiré escribiendo aquello que me salga de los huevos, guste más o menos, joda de poco a mucho.
España se esta convirtiendo en uno de esos pueblos donde el cerebro se gasta bien poco, y todos, se tienden a subir al carro de lo que se lleva porque si no, no estas a la moda, eres un carca y un ser despreciable. Puede, que hasta un facha, un fascista xenófobo e intolerante. Parece que aquí, en España, solo hay izquierda y derecha, y que en esta última, todo es malo y por ello hay que destruirla. Como si la izquierda, dueña de tantas almas perdidas a lo largo de su tumultuosa historia, fuera ejemplo de paz y de armonía. Pocos recuerdan hoy, por ejemplo, que si tenemos seguridad social, pagas de verano e invierno, de jubilación y de viudedad. Es por culpa de esa diabólica "derecha", y que, el orgullo a ser y sentirse español no tiene color, ni bando. Osea, que ni todo es tan, tan bueno. Ni todo es tan, tan malo. Y sí, aunque de miedo, somos muchos los que nos quedamos en el centro, tratando de quedarnos con los bueno que aun lado y otro hay, y que la mayoría se fuerza por evitar ver, y todo, para terminar muriendo igual, pero con un poquito más de infelicidad.
Ojala que a esos cerebros que se secan sin pensar, se les encendiera la lucecita de una puñetera vez, y vieran, porque la verdad no es tan complicada y odiar por odiar es de lo tonto, lo más. Que decantarse con los ojos cerrados de un lado o del otro nos hace perder una gran y hermosa parte de nuestro ser. Porque todo tiene su bueno y todo tiene su malo, y los de arriba, los que pretenden mantenernos atados a su rincón para seguir engullendo de su mama aquella buena leche, tan solo nos bombardean de palabrerías según les anden a ellos los intereses.
Creo, es tan solo mi opinion claro, que la libertad comienza en uno, en poder hablar lo que siente y piensa sin miedo a ser tachado de cualquier memez, siempre que uno, por lo mismo, no tache de memo al de enfrente. La tolerancia y el respeto, pero los de verdad, es lo que en verdad nos permite ser libres. No nos engañemos, llamar hijoputa al hijoputa, no es malo lo diga el líder que lo diga, pues como ya he dicho, y si pensais un poco os daréis cuenta de que es así. Esos "lideres de pacotilla" si estan donde estan, es para vivir, no para arreglarnos la vida, ya que si así fuera, no nos manipularián con esos cuentos que cada noche nos llena el coco de pesadillas. Nadie, más que nosotros mismos, nos puede o va a salvar de nada, que nosotros mismos, no consintamos al callar o gritando en una sola dirección.
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