domingo, 7 de mayo de 2017

39 cumpleaños de Sonia.

Con algo de retraso por aquello que de gente importante falte el minimo posible, y aún así José M. hijo, hermano de la anfitriona, por cosas del trabajo no pudo estar, lo que es siempre una gran putada. Así y todo, siendo por curro ayyy ay ay, afortunado él. En fin, con unos días de retraso ayer pudimos celebrar el cumpleaños de Sonia, con un sol de justicia, en un entorno especial y rodeados de gente sanota, sanota de verdad.




Todo empezó antes de la llegada de la anfitriona a base de pulmón del voluntariado asistente... ¡Bueno! voluntariado, voluntariado. Si querian catar algo, es lo que había, soplar o dique seco, pero que vamos, ni miajica de vino, cerveza u arrocito bueno. 










Y por fin, llega, como las reinas (cochazo y chofer) la anfitriona y alma del asunto que nos atañe entorno la mesa :-)







De los saludos al típico y breve -¡Joer! que bien se esta aquí- antes de pasar al aperitivo y de este al condumio bueno en un visto y no visto ¡qué cosas!












 Y ojo, que no todos los asistentes eran bichos de dos patas.





Para los animalistas convencidos como yo, imaginar a estos bichos con sal y manteca, no más, y al horno, oich, oich... ello fue lo que me abrio el apetito. 









Importante, no hay mesa buena sin buena materia prima y un chef a la altura, en este caso, lo del chef (y para quitarse la boina, gorra o sombrero) cosa del Sr. Paco, que mientras otros nos refugiamos a la sombrica fresca, él controlaba la leña, la sal, y todos esos frentes abiertos que no se ven hasta que uno prueba el arroz y Ohhh señor, señor. Y entonces cae -¡Coño! y esto...¿quien lo ha hecho-  resulta que el arroz no se hace solo, pero uno se acuerda cuando se acuerda. -El Paco- responde alguien. "¡Ostia! ya decía yo que no lo había visto" piensas entonces. Porque claro, con lo agustito que se esta sentado a la fresca. Eh, eh, cabronesss (esto último, lo de cabronesss, digo yo que lo habrá pensado el Paco = Chef)









¿Y qué sería de la mejor cocina sin un equipo de logística en cuanto a la distribución de la riqueza culinaria a mesa? eh, eh ¿Qué sería?






Para qué añadir más... fotos a tutiplén hasta llegar a lo que después de un buen llantar, la música y los globos, más gusta a la cumpleañera. La tarta, la sidra, y los regalos. 
















¡Atención todo el mundo! llega la tarta y llegan los regalos, y con ello, se para casi el mundo. 




















...en el recuerdo oscuro donde mi ayer es presente,
aún me fuerzo y aún pretendo
ser de vosotros una brizna 
y por siempre, 
un momento...



martes, 2 de mayo de 2017

Cuan despreciable me hacéis sentir.




Tengo claro que no voy a salvar el mundo de nada,
ni tan sólo, de aquello que me queda en la palma de la mano.
El humano, especie a la que pertenezco, es tan simple como inútil,
y tan envidiosa y ambiciosa, como lo es ridícula.

Nos autodestruimos porque le apetece a uno
sin pensar si eso, nos conviene al resto.

Mueren mujeres bajo el puño del ignorante,
se destruyen pueblos enteros
porque interesa a según qué cerdos,
se pegan tiros en la nuca, se cortan cuellos,
se expulsa de su casa a las personas.
¡Joder! hay críos inmortales
por no tener donde caer muertos.
Y, de lo que se habla, lo que nos preocupa,
es el famoseo, el fútbol,
y la falta de libertad del puto periquito
de la vecina de arriba.

Estoy hasta los cojones de mi honorable especie,
de aquellos que dicen, y dicen, y vuelven a decir,
y nadie sabe que han dicho

Antes de hijos tuve padre, y también abuelo,
apenas les recuerdo, pero allí, a mi lado estuvieron.
Eran carne, agua, sangre y viento, eran todo lo que hoy no creo sentir,
por lo que grito al cerrar los ojos y pensar, cuánto les quise
pese lo que me dejaron por padecer en este vida repleta de presente,
donde nadie es más que el otro pero todos nos consideramos dioses.

De mierda hasta la garganta,
mierda, y ni una sola lágrima.
Ni de agua, ni de cera, ni de verdad ni por miseria.

Tengo claro, que al igual que el resto,
no soy más que un despreciable ser
creado para obedecer sin mucho pensar,
y para matar hasta donde matar me digan, haz.