sábado, 15 de marzo de 2014
Miradas ciegas.
Nunca
valoramos el cariño de los instantes, tramite del tiempo que por defecto se
comprende omitiendo la realidad que solo dentro se nos esconde, naciendo con
prisas y de golpe, al sentir que se pierde su roce.
Llora el
alma su encierro de negras lagrimas, aquellas que a bocanadas nos dejan ciegos sacando
el pecho su dolor más seco, pudriendo de lamentos los cuerpos que no
atendieron, dejando a su paso solo, tenues y borrosos recuerdos.
jueves, 13 de marzo de 2014
Ella.
Protagonista de mi sueño,
me vacías el alma
con el despertar de la madrugada,
en mi cama, sobre mi almohada,
esparcidas imágenes,
instantáneas de la nada.
Eterna la espina,
la que clavaste en mis entrañas,
dolor y deseo,
imprecisiones que corroen dentro,
que gritan sobre la paz rota de mi
silencio,
que me cose los labios,
que me arranca el pensamiento.
Y ruedo,
ruedo por senderos,
estrecho linde aferrado
a la canela de mis labios,
y, los pechos que nacen en ti,
puñales de mi sentir.
Cuerpo, mente, recuerdo,
la vida de colores,
de blanco y de negro,
cuanto se, cuanto quiero, cuento
tengo,
esos precioso ojos negros.
Esos, si,
sustento de personalidad,
de deseo, de ser como quiero,
en ese tiempo que enredado entre mis
dedos,
de nuevo,
se hace sueño.
domingo, 9 de marzo de 2014
Verdes y grises.
Verde y gris,
el moho recorre la cara norte de mi
oscura penuria,
hachas y espadas, filos de fina guadaña,
heridas que pudren la esperanza.
Verdes y grises,
secan todas mis lágrimas,
visionarias de cicatrices saladas,
eco perdido en vísceras malamente sangradas,
presente vacío de efímeras miradas.
Verde y gris,
hoy no me dicen nada,
maldiciendo de dentro hacia fuera
sin parpadear tan siquiera,
repudiando la grandeza de la belleza,
dejándome morir en la pereza.
viernes, 7 de marzo de 2014
Aliento de pasados irreales.
Todo se vende, compra, corrompe,
menos la dulce virginidad de la
muerte,
y la idiotez contemporánea de
rebosados presentes.
Campanas de vacíos sin suerte
falsean de sonidos la paz de mi
sentido,
romanticismo nostálgico me acaricia
pasados y sienes,
sin dejar tiempo a mis dedos para
reconocerte.
Envuelto en sonidos que recuerdan
contados momentos,
hago de mi presente cicatrizado
destino.
Permanezco encogido dentro de un
bostezo,
a la espera de emerger en la acidez
de un sincero suspiro.
Retumba mi cabeza en picos sin
influencias,
en llanos de ironía, en abismos de
fortalezas podridas.
Oculto en la calma de mi soberano
espíritu,
escucho el crujir con el que los
lamentos
visten de esparto sus odiosos
adentros.
Martirios de madera y acero,
en aquel callado silencio del que
soy propietario.
Escriben mis manos lo que describe
mi cerebro,
telaraña de tiempos mimados que cada
día,
amanecen más y más asqueados.
jueves, 6 de marzo de 2014
Perdidos.
Insiste, insiste e, insiste,
para que la mentira en sí misma
haga raíces.
Que regadas de tiempo
y ridícula insistencia
cicatricen,
para que la verdad las bautice.
Perdiendo en un comprimido caminar
la vergüenza que se hizo honrar.
Preciosas palabras
que ni de pequeña voluntad
fueron rozadas.
Con que facilidad y sin pestañear
cambia el político su discurso.
El banquero,
la palmadita en según qué espalda.
La moda.
el color de la primavera.
La muerte,
el despertar de madrugadas.
Con cuanta facilidad
se hacen vanas las palabras,
falso el recuerdo
y, odiosa la esperanza.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Al fin.
En la resta que suma,
restablezco de manera continua
la búsqueda de aquella persona,
ignorante, diferente
defendiendo cosas muy distintas,
a las que hoy palpitan.
Fugaces sombras,
burlones reflejos,
enmudecido gritar de mi pellejo.
Ira y rabia
me flagelan por dentro,
corrompiendo mis contadas lágrimas,
encerrando toda palabra,
desgarrando mi cuello y entrañas.
Sobre el susurro y el viento,
soy solo.
Lamento madurado de tiempo,
ideales perdidos
por lógica y común sentido
a mitad del camino.
Al fin,
me encuentro sentido.
lunes, 3 de marzo de 2014
Tiempos impertinentes.
Tiempos,
que tiñen de iras vientos,
amaneceres de pesadilla,
hogares de enlutada mentira.
Tiempos,
que enmudecen, se resignan,
fallecen sin saberse.
Tiempos,
que no florecen,
pisoteados, golpeados,
abonados de memeces.
Tiempos
estos,
que no se distinguen,
no se reconocen, no opinan,
jamás se revuelven.
Tiempos,
para la falsedad del hombre,
el capricho de la especie,
el absurdo del absurdo.
Tiempos,
sin vergüenza, sin esperanza,
sin honrada palabra.
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