lunes, 18 de noviembre de 2013

Autismo.


 

Con almíbar de mirada muda tiñes la madrugada.

Pasos, hueco sonido que recorre recuerdo y pasillo

llenando la paz que nace silencio.

En tus mimos, sonrisa de sol y viento,

crece la pasión que estremece el cuerpo,

acorralada soledad

que desnuda besos de eco sin remordimiento,

dibujo abstracto de la incertidumbre y el miedo.

Milagro de mi sangre y cuerpo,

son hoy tu ojos y aliento.

 

 

Gritar quiero

hacia la fragilidad del aire y mi pensamiento,

a la espera de creer en ese mundo ajeno,

barrera fronteriza de complicados laberintos.

Gritar quiero,

para romper el muro que aleja mundos,

rincón de callados argumentos al que entrego mi cuerpo,

en ese soñado sacrifico

de alegría y suspiro.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Rompiendo el silencio con la poesia.

Un proyecto solidario cultural que nace en manos del poeta Gabriel M. Pérez Fuster, padre de Àgatha, una preciosidad de niña con autismo. Aqui, os dejo el enlace para poder escuchar una entrevista sobre el proyecto, iniciativa de la que podéis estar al corriente en su pagina de Facebook.

viernes, 15 de noviembre de 2013

A mi si, a mi me gusta la carne.


 

 


 
En el secano de su cuerpo, me pierdo quitando pellejos,

dándome de frente con el raquitismo de un hueso,

duro como piedra, insaboro de forma, pálido de gusto. Se llena mi cuerpo de angustia, y piropos disfrazados de piadosa mentira.

 


¡¡Ahora que iba a presumir de modelo!!

 

 
Que Dios y los amigos me perdonen,

pero yo me quedo con las formas exquisitas que no me dejan con hambre, duras o blanditas, yo quiero tocar chicha, por abajo y por arriba, yo quiero una mujer viva.

 

 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Vital cascarrabias.


 
Adoro ser un cascarrabias,

estar peleado con el mundo,

ser el mayor de los hijo putas,

sin con ello no se me coarta la palabra.

Me siento halagado al poder decir cuánto pienso

y me sale de los huevos,

de mi libertad a gritar realidades al oído del idiota,

del gilipollas, del pelele o el gañan.

 

 

En este sordo mundo donde hasta el más tontín

puede llegar a joder impunemente al vecino,

es una terapia, casi un orgasmo prolongado,

mirarles a los ojos y ponerles apellido.

No voy a pedir disculpas, tampoco pienso confesarme por ello,

 pues si todos fuesen sinceros,

lo de dar por el culo no estaría mal visto,

no sería algo dañino, ni crearía costumbre.

Mucho menos vicio,

teniendo claro por donde

no se ha de meter el dedito.

 

 

Algún día,

alarmara la lógica de mi pensar,

en estas letras que voy esputando en mi tiempo de madurar.

¡¡Coño!!

Que a gusto me quedo siendo yo mismo,

sin miedo, con optimismo,

al pedir para más de uno, de dos y de tres,

el más prolongado de los destierros

arto ya de tontos, cabrones, políticos, farsantes y,

 anormales de siglas que varían con un ligerito aire.

 

 

 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Reversos.



No quiero borrar fantasmas de carbonilla

en cumbres y orillas de paja,

 en extremos de ira.

Cartones y bolsas de cordura vacía,

niegan a la voz el lamento, el adiós,

el nombre de toda religión.

 

 

Sorbe un cuerpo de versos mi aliento.

Colina de aullidos bruscos y sinceros,

salpican cienos a la paz y el viento.

Dime al oído aquello,

aquello tan lleno y vivido,

que mis lágrimas cobraron del eco un sentido.

 

 

Desordenado,

agoniza el infierno en su laberinto

de lapidas sin muerto.

Uno tras del otro,

sobre un seco camino que abren cornetas,

tambores y desportillados violines,

seguimos esperando el poema de pasión y dulce sabor.

 

 

Tú, tú, reloj de arena,

de momento y oportunidad.

Tú, insinuación de pecado, de sentir, de voz,

del milagro sin Dios.

Ante mí, a mis pies,

a la sombra del odio y el rencor.

Tú, mortal caducado,

no serás jamás opción

en la soledad infiel de mi voluntad.

 

 
No quiero, grito, me niego, golpeo,

rechazo y escupo si es preciso.

Insuficientes,

mortifican mis instantáneas

en rincones que se creen alma.

Ratos que sumergen mi nada

y, tú, inspiración universal,

tú, que falleces en la desidia acumulada.

 Tú, porquería naufraga de palabra.

 

 

Reversos sin fortuna de aura mundana,

revolotean enriquecidos por soplos

de ancestrales glorias oxidadas.

En la sutilidad de su silencio, se esparcen sentimientos,

todos y cada uno de mis inconclusos pensamientos.

Todos y cada uno,

de mis vulgares momentos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

A ti, poetisa de nacer tardío.



 

Y morir la vida grita herida y vencida,
entre el negro de la rota rutina,
entre el blanco de rabiosa melancolía,
entre rojos que muelen tonterías.
Bajo la oscura mirada del ángel negro
permaneces encogida.
Son tus ojos cortina, tu cuello golosina.
Son tus pechos
púas en la desidia.
 
 
Susurra la oscuridad al oído de la vida,
impertinente latido que nace con la madrugada,
vacio sonido que mis dientes desgarran 
sin saber de ti, más allá de las dudas
que te rebozan día tras día.
En la cima de los versos que te atan y fustigan,
gritas con la boca cerrada al verte llamada.
 
 
Ante mis ojos, se desangra el silencio,
arde el infierno,
rompe el gemido y su lamento.
Deambulan tu cuello manos repletas de dedos.
Sobre la densa humedad,
allí, a lo lejos,
se abren los techos que cubren tu encierro,
pariendo la poeta de viento,
cuerpo y tiempo.
 
 
Amargo veneno que se hace temperamento,
crece en la voz enredada de tu pensamiento,
de tu pasado, de tu presente,
de esas lagrimas que tanto te enriquecen.
Amargo sobre dulce, sobre salado.
Amargo que tanto dice en esa inspiración
que profundiza en tus raíces.
 
 

martes, 5 de noviembre de 2013

Vendido.


 
En la dulzura de mi abrazo
cerraste los ojos,
junto mi hombro,
tu aliento fue sollozo y, tu calor,
expiro dejándome solo.
 
 
Maldecía los cielos  la fe que nada cura,
al demonio y su irrealidad,
pues aquí sigue mi alma, sin solucionarme nada,
posiblemente por barata.
 
 
Surrealista consuelo que no te resucita
ni a golpe de pastillas.
Mi amor se desalinea,
no encontrando en la soledad,
más que ira, impotencia y mentira.
 
 
¿Para que vale la vida?
Cuando en ella no se encuentra más que agria pena,
lagrima de frío granito que se marchita,
como la primavera,
vencida tras una tupida cortina.
 
 
Con el filo de un cuchillo de acero pulido,
dibujo mis venas recostado en la bañera.
El latir que me aproxima y aleja,
 mis ojos, son ahora otoño.
 
 
No se si aun vivo,
espero, sin mucho optimismo,
reunirme con tigo, o por lo menos,
olvidarme de aquello que siento sin remedio,
restando de mi carne, cuanto pretendo arrancarme.
 
 
En toneladas mis parpados se han trasformado,
seco frió me recorre desde abajo,
cuando una música con sabor a voz,
murmulla cercana,
pidiendo por mi perdón.
 
 
La noche se presenta cortando,
me cubre cuan manto,
llenando de silencios mí espacio,
y sigo recordando.
 
 
Un error más…  entre tantos,
la muerte ha pasado, y sin presentarse,
me llena de oscuro pringue,
sin arrancar de mí, lo que me dejó olvidado.
 
 
En este rincón abstraído,
sigo llorando, amargado, enojado,
en este rincón, vendido al tiempo, se corrompen mis suspiros,
sintiendo sobre mi hombro, el aliento de su sollozo.