
Con almíbar de mirada muda tiñes la
madrugada.
Pasos, hueco sonido que recorre recuerdo
y pasillo
llenando la paz que nace silencio.
En tus mimos, sonrisa de sol y viento,
crece la pasión que estremece el cuerpo,
acorralada soledad
que desnuda besos de eco sin
remordimiento,
dibujo abstracto de la incertidumbre y
el miedo.
Milagro de mi sangre y cuerpo,
son hoy tu ojos y aliento.
Gritar quiero
hacia la fragilidad del aire y mi
pensamiento,
a la espera de creer en ese mundo ajeno,
barrera fronteriza de complicados
laberintos.
Gritar quiero,
para romper el muro que aleja mundos,
rincón de callados argumentos al que
entrego mi cuerpo,
en ese soñado sacrifico
de alegría y suspiro.
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