Silva el
jilguero al recuerdo que se escondió tras un reflejo, al aliento de aquel beso
que añoro el tiempo, el mismo que prendió el alma de lamentos. Canto su alegría
sin miedo, sin envidia, sinceridad simple y bien definida, nobleza
sin yelmo, armadura, mascara o
amargura.
Trinaron sus
letras a la luz que nos alumbra, música celestial al despertar del día que nos
encumbra, sobre el pedestal más alto que define al humano, hombre, en su
voluntad de aprender, capacidad de
querer y el merito de razonar, que solo Dios, sabrá dónde fueron a parar.
Canta pues el
grácil jilguero queriendo hacer recordar al mortal, que esta vida a de pasar
por igual, bien o mal ¿Porque pues
joderla? Es tan solo una oportunidad a disfrutar.
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