sábado, 10 de agosto de 2013

Limitación voluntaria.


 
 
En cualquiera de sus contextos o extremos
y, siempre desde el mayor respeto,
soy del convencimiento,
que la religión es el brazo opresor del miedo,
erróneamente llamado fe.
Hilo conductor este,
utilizado para lograr de hombre y mujer,
el margen de control preciso que permita al espabilado,
seguir viviendo a costa de un invisible poder.

 

viernes, 9 de agosto de 2013

Palabras por parir.


 
 



Oprimen el interior de mi mente,

miles de palabras que claman libertad,

intentando asaltar la frontera

que logre sacarlas afuera,

naciendo amontonadas,

complicando mi descanso,

logrando que falte tinta y papel

donde plasmar su ordenado final.

 

 

El amor de los míos,

todos ellos recogidos en un largo camino,

 nunca perdieron protagonismo,

pese distancias,

sombras u abismos,

infinito es el mar de su auxilio.

 

 

Recuerdos que palpitan

en lo más hondo de mi pecho,

haciéndome estremecer,

sabido y convencido

de quien soy,

que quiero,

quien fui.

 

 

Gritan insistentes

los detalles que pare el día,

hiriendo a sangre

los instantes que recorren mi espíritu,

acorralando el alma

de caricias omitidas,

por el cuerpo

a la espera de su alegría.

 

 

Son millones las palabras

que quiero liberar,

armadas de sinceridad,

esas que ahora oprimen,

que crean ecos en mi mente,

esas que debo moldear

esperando de ellas,

se entiendan en su humildad.

 

jueves, 8 de agosto de 2013

¿Y la coherencia?


                                 

 

Divagando en un espacio cochambroso de pregones y tachones, me queda muy claro…

 


Solo hay dos tipos de hombres,

el calzonazos que lo reconoce,

y el que no lo hace,

insistente y testarudo,

haciéndose  más y más

dueño del ridículo.

 

 

Con dignidad paseo alta la cabeza, lo tengo claro desde hace mucho, no por ello me avergüenzo, sabido como digo, no escapamos ni uno a los afines caprichosos del destino.

 



Aquel

que nos marcan ellas desde su inicio,

pues nosotros si,

queramos o no,

fuimos pasados por sus coños hace mucho.

 
 

No mejoran insultos, agresiones o maldiciones,  la realidad de lo que somos, hombres de hueso y carne, cargados de limitaciones por muy gallito se nos pinten los espolones.

 
 

La felicidad, la sabiduría,

la masculinidad,

nada de esto

se encuentra en esa enfermedad de extremos,

a las que llaman machismo o feminismo,

a las que el orgullo, equivocado,

se coge con pies y manos, por seguir dañando.
 
 

Cada vez que oigo “Violencia de género” como humano muero por dentro, avergonzado al ver hacia donde estamos yendo, pese presuponérsenos inteligentes.

 

 

 

 

Nuevo relato negro leido por la propia autora.

Aqui.  Relato de la autora Mari Carmen Sánchez, una joven escritora con ilusión y todas las ganas del mundo, de su propia voz os invita a pasar con ella un ratito de lo más ameno.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Teatro del bueno.

De tantísimo bueno que tiene esta tierra ilicitana. Aquí hoy presento a Maracaibo Teatro en su comedia BURLESCO.

martes, 6 de agosto de 2013

Estrellas.


Siempre hay una estrella,
una luz, un reflejo,
un lejano te quiero.
Siempre queda algo en lo profundo de unos ojos cerrados,
que de sonrisa esbozo deja pintado,
en este rostro que hoy,
se presenta de aguas borroso.
Recordando entre todo,
malo, bueno y mejor.
El regalo que fue en mi,
el sentir de dos ángeles al nacer.
Robando todo el querer,
que sin precisar una sola vez de mentir,
fui capaz de sostener.

lunes, 5 de agosto de 2013

Ya no.


 

Ya no,

ya no me encuentro.

Atravesada la maraña de presentes

que tu retina detiene,

distraída, indiscreta,

 repentina.

Ya no me encuentro,

en esta infinita pupila de oscuro intenso,

universo de mi universo

de pasado a presente,

tejido de tiempos.

 Imprecisiones, cumplidos,

destino y entierro

de lo que es mi subconsciente

hoy,

retenido,

al no dar sentido.

 

 

Palpo las estupideces,

me deslizo en su muerte,

en la agónica de la mal versación,

busco raíces,

que alimenten de mi cuerpo

la justificación,

para tanto grito escupido,

envidiado, egoísta,

carcelero de aquello

que siempre creí,

sin ver más allá

de lo que soy y fui.

Carne, hueso,

alma de viento,

Alguien entre tantos.

Ya no,

ya no se,

quien me posee.